«Yo no tengo una bolita de cristal…» Nuria Barrio tira de ironía para no responder sobre El Plantío

Al Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos se le nota cuando algunos temas le molestan. Sus respuestas se vuelven agrias, ariscas, irónicas o todo a la vez.

Una muestra de ello la ha dado hoy la coportavoz municipal, Nuria Barrio, que camufla, como puede, bajo su sonrisa, el hartazgo de los socialistas por la concesión demanial del Plantío.

El alcalde de la ciudad, Daniel de la Rosa, el máximo interesado en conceder la instalación pública al Burgos C.F. y que ha llevado a sus concejales a estar investigados por presunta prevaricación por un contrato en precario con la entidad blanquinegra, anunció el pasado viernes que la mesa se reuniría este jueves, 22 de abril, para tomar una decisión.

Radio Arlanzón ha preguntado este jueves a la coportavoz del Equipo de Gobierno que cuándo se conocería la resolución. No ha preguntado que qué se decidiría, ni nada extraño, algo tan simple como cuándo íbamos a saber los burgaleses si De la Rosa culminaría así su obsequio al Burgos.

Ni corta ni perezosa, Barrio ha expetado que «no tiene una bolita de cristal». Bastaba un «no lo sé». Podría haber respondido «que este tipo de decisiones pueden prolongarse», que «es difícil saber si se sabrá algo a lo largo de la mañana», cualquier respuesta educada a una pregunta de lo más correcta.

Pero al Equipo de Gobierno lo del Plantío ya le cansa y se nota. Y no es para menos. No hay nadie en Burgos, tanto desde ámbito político como desde otros (incluído el empresarial) que no haya alertado ya al Equipo de Gobierno del error de adjudicar una instalación única en la ciudad a una empresa que deja un reguero de deudas allá donde pisa. Todos los partidos políticos con presencia municipal, incluído el socio de Gobierno, Ciudadanos, han pedido que se paralice la concesión por las dudas más que razonables sobre la solvencia del Burgos C.F.. Pero Daniel de la Rosa, empecinado en lo suyo, tira del carro y lleva a los concejales del PSOE a una situación que ya, es más que evidente, les tiene aburridos cuando no preocupados.

Así son las cosas. Nosotros tampoco tenemos «una bolita de cristal» para saber cómo acabará este culebrón cuyo último capítulo no será, ni de lejos, la resolución de la mesa de contratación.