Villatoro, la quintaesencia del descrédito político y de la vergonzosa dejadez de quienes nos gobiernan

grietas villatoro

Los vecinos del barrio de Villatoro siguen denunciando el abandono que sufren por parte del Ayuntamiento de Burgos. Con un tono molesto, indignado y hasta impotente, el presidente del Consejo de Barrio, Sergio Portillo, pasaba ayer por el programa Escritorio Local para mostrar su firme convicción de que los 600 vecinos que viven en Villatoro no son votos suficientes como para importarles a nuestros políticos.

13 años llevan sumidos en un drama que no parece importar a nadie. Entorno a una decena de vecinos han tenido que abandonar sus casas, algunos incluso derribarlas, sin que aún el Ayuntamiento de Burgos haya tomado cartas en el asunto de las filtraciones de agua que han provocado dichos deterioros.

Lejos de frenar el problema, que seguirá afectando viviendas si no se para en los próximos años, el Ayuntamiento de Burgos no ha puesto ni un solo euro para pagar los derribos obligados de las casas y para rehalojar a los vecinos en nuevas viviendas. Es más, lo único que sí ha hecho el Ayuntamiento es seguir cobrando el IBI o el impuesto de basuras a los vecinos por los solares que ocupan esas casas derribadas.

El astío y la angustia se ha instalado en unos vecinos que ya no tienen ninguna fe en la política local y con razón. El Ayuntamiento, primero con Javier Lacalle al frente y después con Daniel de la Rosa, no se ha dignado a incorporar en sus presupuestos partidas necesarias para acometer las obras que frenen esta situación. En 2017 y en 2019, se incluyeron partidas en las modificaciones posteriores y, al no ejecutarse, se perdieron en el olvido.

El nuevo presupuesto de 2021 tampoco recoge partida alguna y existe el mismo compromiso en anualidades anteriores, hacerlo mediante una modificación que podría correr la misma suerte.

El principal problema que han sufrido y siguen sufriendo los vecinos se produce por una dejadez evidente de los políticos locales y sus prioridades. Pero las acciones judiciales, como la que conocimos este jueves con el archivo de la denuncia por prevaricación tras la adjudicación de un contrato irregular por parte del Ayuntamiento en relación con las escuelas deportivas, no hacen otra cosa que alimentar esta actitud política donde nunca pasa nada y nunca hay responsables.

Este jueves escuchábamos a la co-portavoz del Equipo de Gobierno, Nuria Barrio, hacer pucheros al sentirse ofendida porque la habían denunciado por lo penal y eso manchaba su imagen. Qué importante sería que la señora Barrio se pusiera en la piel de esos vecinos que han perdido su casa por culpa de quienes gobiernan el Ayuntamiento, quizás así entendería que lo suyo es irrelevante si se compara con eso.