Villatoro. Cuando el Ayuntamiento juega a dos bandas para no ayudar a los vecinos

Grietas-Villatoro

La actitud del Equipo de Gobierno en lo referente a ayudar a los vecinos afectados por las aguas en Villatoro podría tener su explicación, precisamente, en la palabra «afectados». Vaya por delante que hablamos de «explicación» simplemente como una manera de entender a qué se debe esa falta de voluntad de ayudar y no a que la demos por buena. Porque lo que nos encontramos aquí es un juego a dos bandas.

La semana pasada, el Equipo de Gobierno aprobaba el contrato para hacer un seguimiento en las obras que van a realizarse en el barrio de Villatoro para intentar poner fin al problema surgido con las filtraciones de agua. Entre las obras y el seguimiento, los burgaleses vamos a poner 1,5 millones de euros. Mientras el vicealcalde Vicente Marañón y Nuria Barrio presentaban este nuevo contrato, quedó también evidenciado que no tenían ninguna intención de ayudar, en la medida de lo posible, a los vecinos que de una u otra forma han perdido sus casas.

Tras exponer esta falta de voluntad, el programa Repaso a Burgos, de esta casa, recibía las críticas de un espectador nada anónimo, el director del gabinete de alcaldía, Antonio Fernández Santos, quien solicitaba al presentador los nombres de las personas afectadas. Unos días después Canal 54 hizo llegar esos nombres y ahí conocimos una versión de, al menos, una parte del Equipo de Gobierno: los afectados no son afectados.

Existen voces en el Ayuntamiento de Burgos que niegan la mayor y consideran que las casas derribadas, las grietas y demás desperfectos son fruto de la centenaria edad de los edificios. Y es que hay quien sostiene que lo lógico hubiera sido hacer un peritaje de los motivos por los que las casas se han visto perjudicadas para, a continuación, acudir a los juzgados, que son quienes deberían determinar no solo que son afectados, sino que además el responsable es la Confederación Hidrográfica del Duero.

Cuesta mucho entender, y no digamos ya explicar, cómo un Ayuntamiento puede creer que la filtración de agua no es el problema y al mismo tiempo invertir 1,5 millones en arreglarlo. De igual manera, es difícil asimilar que el motivo de las grietas de las casas sea el paso del tiempo pero, casualmente, el que se hundan las calles pueda tener que ver con el agua.

En cualquier caso, siempre hay una opción para no querer soltar el dinero bajo excusas peregrinas en unos casos y para aflojarlo en otro. Y decimos excusas porque el único motivo que sigue reinando aquí es la falta de voluntad política.

Vayan por delante algunos ejemplos que nos parecen adecuados pero cuyo eje motor es esa voluntad política: Esa que intercambia parcelas en le pueblo antiguo de Gamonal, donde las casas están también en situación de ruina o semi-ruina, porque ahí sí interesa promover la edificación; esa que saca a concurso la gestión de viviendas para desmontar un poblado chabolista; esa que ayuda a familias en situaciones de vulnerabilidad, sea quien sea la administración causante de las mismas…

PP, PSOE y Ciudadanos mentían descaradamente a los burgaleses en noviembre de 2015 cuando se comprometieron a ayudar a los vecinos «afectados» a derribar sus viviendas o a realizar reparaciones. Mintieron cuando apoyaron hacerlo en el Pleno, donde por muy declarativas que sean las proposiciones (esto significa que no son vinculantes y no sirven para nada), son el espejo de la voluntad de los proponentes y votantes de las mismas. Los tres grupos municipales han tenido peso a la hora de actuar y los tres no solo se olvidaron de ejecutarlo desde 2016, sino que no han vuelto a plantear nada de nada al respecto.

Quizás, a modo de sugerencia, los vecinos de Villatoro debieran reunirse con el expresidiario Michel Méndez Pozo y hacerle ver que podría construir algún tipo de urbanización en este barrio. Tal vez así, el Ayuntamiento convertiría este problema en la cuestión más importante de la ciudad, dotándolo de cantidades ingentes de dinero para que el constructor estuviera contento.