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Una vuelta de tuerca a las procesiones

En la «carrera» por conseguir la distinción de Semana Santa de Interés Turístico Nacional, Burgos y la Junta de la Semana Santa tiene que hacer un último esfuerzo para dotar de seriedad las celebraciones de estos días.

Como siempre al término de la Semana Santa, cubierta íntegramente por Canal 54, se puede hacer un balance sobre lo positivo y lo negativo del asunto, dejando de lado a una climatología que no ha sido favorable para nada.

Las procesiones, rosarios y viacrucis de las diferentes parroquias tienen bien aprendido el papel. Con carácter general estas procesiones no se retrasan en exceso y la coordinación entre el paso y los cofrades es aceptable. Nada que ver con las procesiones «conjuntas», esas en las que este año el Ayuntamiento de Burgos ha intervenido con una coordinadora común.

La mejor (o peor) muestra de ello fue la procesión de La Borriquilla. Explicaciones a los cofrades sobre la marcha, huecos «kilométricos» entre unas y otras cofradías, espantada general en la plaza de Santa María a la espera de un paso que nunca llegaba para los primeros en entrar en las inmediaciones de la Catedral…
El Encuentro, otro de los puntos fuertes de la Semana Santa burgalesa, hizo su entrada en la Plaza del Rey San Fernando con casi 20 minutos de retraso y esquivó, por poco, a la lluvia.

Lo que se aprecia » a pié de procesión» es una improvisación importante o, dicho de otra forma, falta de ensayos. Sin ir más lejos, en el modificado traslado del Cristo Yacente (tras la suspensión del Santo Entierro) se pudo observar dicha falta de preparación. Pese a que el acto debía comenzar a las 20.00 horas, eran las 20.05h cuando se estaba explicando a cofrades y estandartes sus papel en la nave central de la Catedral (por dónde moverse, qué hacer al llegar al Presbiterio, etc…). Hacía más de 5 horas que se había suspendido la procesión y que, por tanto, se sabía necesaria la realización de esta otra alternativa pero ese pareció el mejor momento para explicarlo.

Para hacer atractiva con mayúsculas nuestra Semana Santa y luchas por ese título que coloque esta fiesta en la referencia del panorama nacional hay que trabajarselo aún más. Y los esfuerzos, que seguramente no son pocos cada año, deben aumentarse para corregir algunas deficiencias que saltan a la vista del más inexperto de los espectadores.

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