Una solución para acabar con la corrupción ¡y gratis!

Ya lo decía el barómetro del CIS, al situar la corrupción en el podium de los problemas que más preocupan a la ciudadanía.Hemos visto nacer y desarrollarse una nueva clase social.La existencia del Estado de Derecho se encuentra bien fundamentada, pero adolece de un defecto esencial que ya destacaba Kelsen, y que se resumía en una frase lapidaria :¿Quién custodia al custodio, y quien guarda al guardian?. La fortaleza de un Estado de Derecho reside precisamente en el mayor o menor grado de acierto que se tenga para dar solución a esta “cláusula de cierre del sistema”, pues de otro modo, el Estado de Derecho se descompondrá indefectiblemente. Tal es la situación que vivimos, en la que los distintos órganos establecidos en nuestra Constitución “para el control”, se encuentran “de hecho”, integrados dentro de esta nueva clase social, los corruptos. Políticos, Jueces, Policías y Funcionarios son, entre otros, elementos del sistema, que esencialmente habían de cuidar con su trabajo de proteger al ciudadano; de velar porque la posición de especial privilegio que el Estado de Derecho les ha otorgado y las prerrogativas de las que disponen, se utilicen para explotar al ciudadano. Durante muchos años, y sobre todo desde los 90, los políticos aprendieron, que era mejor afiliarse a uno de los dos grandes partidos como “pegasellos” y esperar sentado en sus sedes, que hacer una carrera o mejorar profesionalmente. Así, por el mero hecho de estar y de asentir una y otra vez a lo que se le decía desde el partido, han conseguido miles de Alcaldes y concejales llegar al gobierno de pueblos y ciudades; y como ni saben, ni tienen nada mejor que hacer, llegado ese momento y con la máxima de Maquiavelo “prometen lo que haya que prometer para llegar al poder y luego harán lo imposible con tal de mantenerse y perpetuar así sus desorbitantes sueldos, dietas e influencia”.Todos iguales. Mientras tanto los ciudadanos, a cuyos intereses sirven presuntamente estos señores son los soberanos y a quienes estos señores han de servir, sufren para ganar 600€ al mes (el que no está en el paro) y viven las angustias de unas decisiones, tomadas por incapaces y gentes que no tienen –en su inmensa mayoría, y mucho más en los Ayuntamientos- ni méritos, ni experiencia, ni capacidad, ni nada de nada. No pasa nada, porque cuando el ciudadano invoca justicia ante los Tribunales, lo único que encuentra habitualmente, son una serie de señores que utilizan su posición de privilegio para adoptar decisiones que sean casi siempre las más favorables para los políticos, que la fin y a la postre, en este modelo corrupto, se han encargado de ser quienes les nombren para los Tribunales Superiores de Justicia, El Tribunal Supremo, El Tribunal Constitucional,…Conclusión: los jueces que se “portan bien” ascienden y mejoran, y los que no, pues ahí se quedan. Son precisamente los Juzgados y Tribunales los que han convertido el delito de prevaricación, en el “delito imposible” al rodearlo de tal cantidad de requisitos, que permiten el que políticos, funcionarios, y porqué no decirlo, los propios Jueces, hagan lo que les venga en gana sin temor a que sobre ellos “caiga el peso de la Ley, pues ante actuaciones que todos los ciudadanos consideran punibles, no lo son nunca a los ojos de Jueces y Tribunales.Y por tanto, cuando fallan los mecanismos de control, el sistema se derrumba . Y termino, ¿no les parecería que todo esto se solucionaría “ de un plumazo” y en gran medida, si en lugar de ser los propios Jueces quienes se encargan de juzgar a funcionarios, autoridades y Magistrados” por los delitos de prevaricación, esta tarea se encomendase al pueblo, al Tribunal del Jurado. ¿No creen que si un Juez, un político o un funcionario supiera que es el pueblo, en estado puro, el Tribunal del Jurado, el que va a valorar sus actuaciones, no seguirían comportándose del mismo modo a como lo hacen? Para ello basta una simple modificación de la Ley, que es gratis y que desde luego pondría los pelos de punta a más de uno. Y en cuanto a su coste ¿qué es más caro mantener un Estado corrupto o pagar los gastos de un Juicio con Jurado?.Es la hora del Pueblo soberano y de poner fin sin ambages y sin que tiemble el pulso a esta nueva clase social: los corruptos. Solo hay un problema, que esta decisión la tienen que aprobar los políticos que serían precisamente una parte de los destinatarios de la misma, y dudo que compartan los mismos intereses que la ciudadanía ala que gobiernan.