Una campaña en redes pone cara a los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los trastornos de la conducta alimentaria, que se celebra este sábado 30 de noviembre, el Ayuntamiento de Burgos ha iniciado una campaña en las redes sociales, para poner voz a este problema que afecta, al menos, a 400.000 personas diagnosticadas en España.

La concejal de Sanidad, Estrella Paredes, ha explicado que con esta campaña se pretende concienciar a la juventud sobre hábitos de alimentación saludables, al mismo tiempo que quiere servir de reflexión sobre la manera en la que los jóvenes se relacionan con la comida.

Por su parte la psicóloga de la Asociación de Familiares de Anorexia y Bulimia de Burgos (ADEFAB), María del Mar Herrero, ha señalado que el objetivo principal de esta campaña es concienciar a la sociedad y a las autoridades sanitarias, del grave peligro que suponen los Trastornos de Conducta Alimentaria (TAC).

Así ha recordado que los trastornos en la alimentación son actualmente la tercera enfermedad entre los adolescentes, después del asma y al obesidad, y que tiene rostro de mujer, porque ocho de cada diez pacientes con trastornos alimenticios son mujeres.

Esta campaña incluye dos vídeos que se distribuirán en redes sociales, en los que se informa sobre buenos hábitos de alimentación y de la importancia de conocer los trastornos alimentarios. Además en el mes de diciembre se distribuirán calendarios con esta temática en el Ayuntamiento de Burgos, en los CEAS y en la propia asociación. También se ha editado una guía para educadores con actividades de sensibilización para desarrollar en los centros escolares.

La Asociación de Familiares de Anorexia y Bulimia de Burgos atiende en la actualidad a 47 socios, además de las personas que se ponen en contacto con ellos vía telefónica o por las redes sociales para solicitar ayuda. Sin embargo Herrero ha destacado que este número ha disminuido considerablemente, ya que en sus inicios, en el año 1996, atendían a unos 200 socios. El motivo, según argumenta es que muchas personas sufren estos trastornos pero no lo cuentan por miedo a la estigmatización social.

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