Salud mental: algo normal de lo que todo el mundo huye

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Este domingo se celebra el día mundial de la salud mental. A este día llegamos con muchas carencias en el ámbito de este tipo de salud, que solo es un tipo de salud más, como al dental, la traumatológica o la tumoral.

A día de hoy, se sigue considerando un estigma acudir a un psicólogo. Por algún motivo, se entremezclan prejuicios asociados a la locura con una especie de sentimiento de inferioridad y vergüenza por no saber resolver, por nosotros mismos, algunos problemas.

El hecho de que el psicólogo siga estando «escondido» desde el punto de vista administrativo no ayuda. Incluso cuando uno acude al médico, el psicólogo parece una opción que va después de amputar un miembro. No hablemos ya de cómo cambia el tono de una conversación en función de si quien te atiende es un psicólogo o cualquier otro especialista.

Fulanino está mal.
– Pero, mal ¿de psicólogo y esas cosas?

Una simple expresión que viene a demostrar que ir al psicólogo se puede equiparar a haber perdido por completo el norte, el sur y parte del este. No pensemos que esas frases son propias de gente ignorante en la materia. Hace unos meses, la propia consejera de Sanidad, Verónica Casado, usaba el término «salud mental» para arremeter contra la oposición en las Cortes de Castilla y León con su famosa frase «me preocupa la salud mental, sobre todo la suya».

Por ello, los profesionales de la psicología vienen pidiendo mayor presencia en el sector sanitario. Esta semana, el vocal del colegio de Psicólogos de Burgos, Ignacio Jiménez, nos recordaba que estos profesionales no tienen sus despachos a pie de calle por que nadie quiere ser visto entrando a este tipo de gabinetes. La Atención Primaria también adolece de profesionales de psicología, un espacio cuya presencia normalizaría de manera sistemática la atención psicológica, acercándola al ciudadano.

Si miramos al servicio de psicología y psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos lo único que se puede decir es que deja mucho, muchísimo que desear, con consultas cortas y muy espaciadas en el tiempo.

Por fortuna, los más jóvenes parecen entender que la psicología no es una solución para casos perdidos sino para todas y cada una de las personas, en distintos momentos de su vida. Tal y como nos explicaba hace unas semanas la psicóloga infanto-juvenil, Marta Yuguero, los adolescentes acuden al psicólogo y compartes sus experiencias con sus compañeros, generando un efecto positivo en la normalización y haciendo que otros también acudan.

Sirva este Día Mundial de la Salud Mental que la psique también necesita tratamiento y prevención, al igual que cualquier otra parte de nuestro cuerpo.