Renuevan el mantenimiento de Pallafría con la RFCyLF pese a su lamentable estado

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El Ayuntamiento de Burgos, ha renovado el contrato de mantenimiento con la Federación de Castilla y León de Fútbol por un año más, para la gestión de los campos de Pallafría pese al deplorable estado del mantenimiento que siguen presentando sus vestuarios.

Una renovación que destinará, al menos, otros 250.000 euros a este organismo, que no ha cumplido por lo que se puede observar, las tareas que se le presuponen.

Desde Canal 54 hemos recibido quejas de espectadores en nuestro programa «Repaso a Burgos» durante este curso y la temporada anterior, que indicaban la mala imagen de los vestuarios, completamente sucios, insalubres y obsoletos. Este medio pudo contrastar estas demandas, afirmando que las condiciones, tanto de los vestuarios como de los campos de fútbol, no se acercan a los trabajos que se le encargan a la Federación de Fútbol de Castilla y León.

Por un lado, en muchos de los vestuarios la caldera no funciona o directamente está rota, lo que provoca que cientos de niños y niñas que cada semana pasan por las instalaciones se tengan que duchar en sus propias casas. En los vestuarios donde la caldera está operativa, tiene un depósito limitado para el agua caliente, por lo que los usuarios que jueguen a primera hora podrán ducharse, pero los que disputen sus encuentros al mediodía o por la tarde ya no tendrán agua caliente disponible.

Por otra parte, están los lavabos y urinarios, donde en algunos ni siquiera existen manillas para girar para que salga el agua o se pueda tirar de la cadena. Además, las tuberías de estos elementos no han sido sustituidas y la humedad y el óxido ha hecho mella en ellas.

Algunas baldosas de los azulejos están rotas y las juntas de las ventanas no están bien selladas, por lo que facilita la entrada del frío y de insectos al vestuario. Por último, el baño carece de retrete, teniendo en su lugar un sumidero donde los usuarios se las tienen que apañar para hacer sus necesidades. Salvo alguna caldera, no se ha cambiado ninguna de estas partes del vestuario desde que se construyeron.

Los campos de hierba no se libran. Con las últimas lluvias, el terreno de juego se ha convertido en un auténtico barrizal, evidenciando que el sistema de drenaje necesitaría ser sustituido. Todo ese barro es llevado por los niños y niñas al vestuario, dejando los restos por el suelo que posteriormente no suelen ser recogidos hasta que termina el fin de semana.

El concejal de Deportes, César Barriada, es plenamente consciente del deterioro que sufren estas instalaciones y, al mismo tiempo, es incapaz de explicar porqué se renueva el contrato con quien, evidentemente, no ha cumplido con su cometido al respecto. Cabe señalar que el Ayuntamiento debe contar con informes de seguimiento de los trabajos del concesionario, que serán los que avalen o no, en su caso, la posibilidad de una prórroga. Aquí, digan lo que digan los informes, las imágenes hablan por sí solas.

Por si fuera poco, el concejal deja caer la posibilidad de acometer alguna actuación en las instalaciones, lo que invita a pensar que, además de los 250.000 euros que soltamos al año los burgaleses, tengamos que invertir otro tanto dinero para hacer el trabajo que no está llevando a cabo la entidad presidida por Marcelino Maté. En cualquier caso, Barriada no habla de plazos ni es capaz de explicar a los usuarios cuándo podrán cambiarse en condiciones o utilizar los baños sin morir de asco en el intento.

Por el momento, a pesar de la realidad de los hechos, lo único que ha hecho el Ayuntamiento ha sido prolongar otro año más el contrato para el mantenimiento, limpieza, control de accesos, coordinación y consultoría del complejo.

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