Qué son los datos abiertos reutilizables y porqué es necesario que el Ayuntamiento los implante

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La Ley de Transparencia recoge, en su artículo 5, la obligación de que las administraciones publique información en su página web que sea «clara, estructurada y entendible para los interesados», al tiempo que señala que es preferible que sea «en formatos reutilizables».

Esto quiere decir, que no basta con que, por ejemplo, el Ayuntamiento de Burgos suba un listado de datos, sino que éstos se descarguen en formatos que después se puedan volver a utilizar por parte de terceros.

La información que generan las administraciones públicas es, evidentemente, pública, es decir, debe ser accesible al ciudadano y éste tiene derecho a utilizarla como mejor le convenga, dentro de la ley, evidentemente.

Si los datos no son reutilizables, como es el caso del Ayuntamiento de Burgos o de la Diputación Provincial, cualquier persona que quiera utilizar dichos datos, tiene que copiarlos manualmente.

Pero, ¿qué aplicaciones tienen estos datos? La verdad es que son casi infinitas. Los datos de que dispone una administración se usan, por ejemplo, para lanzar información en tiempo real en las pantallas digitales de las marquesinas de los autobuses, para explicar cuántas personas hay en cada momento en las piscinas municipales o el número de bicicletas que atraviesan por un punto concreto en la ciudad.

En el ámbito privado, quizás uno de los usos más conocidos por todo el mundo son los gráficos en tiempo real de los marcadores deportivos en televisión o los resultados electorales.

Pero lo cierto es que los datos abiertos son una herramienta muy útil para los ciudadanos y que las empresas pueden emplear para mejorar nuestra vida.

Por ejemplo, si tuviéramos digitalizados los datos de acceso a urgencias, podríamos crear una aplicación que nos diga, en tiempo real, cómo de saturado está un determinado servicio. Es algo parecido a lo que ocurre con la información del tráfico o de la meteorología a través de múltiples aplicaciones.

Todos esos datos son reutilizables, con la diferencia de que algunos son propiedad de empreas, por ejemplo, algunos satélites, mientras que los que son de la administración pública, son propiedad de todos.

De hecho, la Junta de Castilla y León estimula la aplicación de datos abiertos promoviendo premios y concursos haciendo uso de los que publica en su portal, donde sí son reutilizables.

Si el Ayuntamiento de Burgos quisiera, porque es una mera cuestión de voluntad, sus datos podrían servir para crear aplicaciones de terceros con información en tiempo real de los distintos servicios de la ciudad. Y sí, el propio Ayuntamiento ya tiene aplicaciones que muestran algunos de estos datos, pero eso no es motivo para que otros no puedan crear aplicaciones mejores o con otras orientaciones.

Accidentes de tráfico, horarios de los edificios municipales, catálogo de obras de arte, relación de puestos de trabajo, presupuestos, flujo del tráfico, obras y reparaciones en la vía pública, contratos menores y mayores, cámaras de tráfico, flujos del agua, recogida de basuras… algunos de estos epígrafes ya se controlan mediante dispositivos telemáticos y otros, se podrían publicar casi en tiempo real. No es solo un ejemplo de la falta de transparencia de una administración, sino de las pocas ganas de ser útiles a sus ciudadanos, al tiempo que lastran la capacidad de emprendimiento.

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