¿Qué acuerdo ha alcanzado De la Rosa para cambiar de idea?

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Nada es permanente salvo el cambio. El filósofo griego Heráclito adivinó hace más de 25 siglos lo que viviríamos día a día en la política.

El Grupo Municipal Socialista se quedó solo, en la legislatura pasada, defendiendo que el Plantío era un estadio Municipal y, por lo tanto, de todos los burgaleses. Y esa soledad le costó, tal y como pudo saber Canal 54 en su momento, presiones por parte de sectores afines al Burgos C.F. que, en un momento concreto, llegaron a levantar con behemencia la voz en los despachos ante los socialistas.

Lo que no podemos saber es si esas presiones se incrementaron tras la toma de posesión de De la Rosa, como alcalde de la ciudad. Lo cierto es que de la noche a la mañana, de un día para otro, Daniel de la Rosa cambió de opinión sobre el uso del Plantío sin que aún sepamos porqué.

Y ese cambio no responde a una epifanía. No es posible que al señor De la Rosa se le apareciera el fantasma de las navidades pasadas y le hiciera entender que su camino era equivocado. El Partido Popular define su cambio como «oscuros intereses» y no está muy desencaminado.

Este cambio de rumbo, de pedir el estadio municipal para los equipos de la ciudad a entregarselo en exclusiva a un equivo sin concurso, está en la raíz de las diligencias abiertas por el Juzgado, tras las cuales está una denuncia por prevaricación.

Algo tiene que haber. Algo se esconde tras el radical cambio de las filas socialistas.

Porque nada alrededor ha cambiado. El Plantío sigue siendo municipal. El Burgos C.F. sigue queriendo jugar ahí en exclusiva. El Real Burgos C.F. sigue pidiendo jugar ahí también. El informe de los técnicos donde se evidenciaba que sí podían jugar varios equipos no se ha alternado porque el césped es el mismo. Nada ha cambiado salvo Daniel de la Rosa y quien dirige en la sombra el Ayuntamiento, Antonio Fernández Santos.