Puesta en escena pobre y poco estética en el segundo debate electoral

Debate Decisivo 13F RTVCYL (Febrero 2022)

Con la segunda de las ediciones del debate electoral, es momento para sacar conclusiones sobre cómo se han ejecutado ambos programas y para qué sirve una regulación sesgada de los mismos.

Cabe destacar que la famosa Comisión de Debates eligió, tras un primer intento, que RadioTelevisión Española y Castilla y León Televisión organizasen ambos debates sin que mediase concurso alguno, plazo de presentación para otras productoras ni nada por el estilo. Los integrantes de la comisión optaron entre estas dos televisiones de manera unilateral.

Pues bien, ambas dejaron mucho que desear en sus retransmisiones, que deben cumplir una serie de requisitos técnicos y de estilo, por tratarse precisamente de elementos regulados por ley y estar destinados a un fin tan significativo.

La retransmisión de televisión española no cumplió los horarios en llegadas previstos, lo que dificultó uno de los requisitos imprescindibles de este tipo de debates, y es que todos los medios de comunicación pudieran emitirlos con las mismas garantías. Pero además, la señal fue pobre y con numerosos cortes, sobre todo en el primer tramo. Los cortes se vivieron tanto en las señales que prestó el ente público como en su propia retransmisión.

En el caso de la televisión privada, si bien el operativo previo fue notablemente mejor que el de Televisión Española, las decisiones estéticas de la puesta en escena no pudieron ser peores. Para empezar, este tipo de debates suelen contar con colores neutros, alejados de los partidos políticos. Por ello, siempre suelen mostrar platós en tonos blancos, negros o en sus distintas escalas de grises. Sin embargo, este miércoles, todos los candidatos comparecieron sobre un fondo azul.

Tanto en el debate de la tele del expresidiario como en el de la pública, la disposición del debate hacía imposible que los ponentes se mirasen a la cara, ya que estaban uno al lado del otro. Lo que obligaba a un perfil complejo de cara al espectador cada vez que interactuaban.

Pero, sin lugar a dudas, la peor de las elecciones en el mal llamado debate decisivo fue la pantalla de leds que tanto presentadores, como ponentes, tenían a sus espaldas. Un modelo que afea el plano y provoca rechazo en la propia imágen, por lo cuarteado de la misma y el efecto muaré.

Ambas televisiones están financiadas con dinero de todos los castellano y leoneses, por lo que las limitaciones económicas no son excusa. Además, ninguna productora ni operador ha tenido opción de plantear una propuesta alternativa para la elaboración del debate, esto hace que la puesta en escena y su desarrollo debiera haber sido impecable y, lamentablemente, no ha sido así.

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