Puerta Grande para Morante y Adame y una oreja para el Cordobés en la tercera de abono

toros plaza burgos

La tercera corrida de abono que se ha vivido en el Coliseum este lunes ha concluido con un Morante de la Puebla y un Joselito Adame como los triunfadores de la tarde. El de La Puebla del Río y el de México cosecharon dos sendas orejas tras mostrar mucho arrojo y talante. El Cordobés, que volvía tras 7 años al cosos burgalés, se llevó una oreja.

El primero de Manuel Díaz, El cordobés, que fue el encargado de abrir la faena, le otorgó el único trofeo al de Arganda del Rey tras una petición unánime del público. Además, este primer toro de la tarde embestía de una manera muy pasable y animaba al torero a encadenar varias series de pases.

Joselito Adame, el mexicano de la tarde, tuvo mucho trabajo en su primer toro, al cual le dio mucho trabajo, ya que era muy despistado y no atendía a las llamadas del maestro. Sin embargo, Adame sacó el máximo de este toro al que le asestó una gran estocada pero acabó muriendo descabellado tras recibir un aviso desde la presidencia, lo que dejó frío al público y saldó sin trofeos

La segunda parte de la tarde fue sin duda la más floja, con un cuarto toro para El Cordobés que no rindió como se esperaba. Esto se debió fundamentalmente a que se le picó demasiado, lo que dejó al animal bastante débil y dolorido y rehusaba las llamadas del torero. Tras acabar tumbado junto a la barrera, se le dio muerte mediante el descabello y no mediante espada en la suerte suprema.

El segundo del De la Puebla también fue picado en exceso y el tercio de banderillas arrojó algo de luz a la faena ya que fue muy sobresaliente por parte de la cuadrilla del andaluz. Para este toro, De la Puebla lo dio absolutamente todo y terminó sacando el máximo de un toro que también estaba muy despistado. Sin embargo, sus grandes pases y su nobleza no terminaron calando en los tendidos que, sumado a una mala estocada y posterior descabello, no permitió dar ningún trofeo.

Por último, Joselito Adame se lució en su segundo toro, lo que le permitió llevarse dos orejas y de esta forma no irse de vacío de la feria taurina de Burgos. Muleta en mano, Adame estuvo nuevamente a muy alto nivel, toreando muy asentado al mejor toro de la corrida, con el que conjuntó una faena que tuvo ritmo e intensidad para, finalmente, acabar toreando totalmente abandonado. El final, estoconazo y dos orejas para él.

A modo de resumen, la corrida del lunes se podría diferenciar en dos partes muy marcadas. Por un lado, los tres primeros toros ofrecieron un gran espectáculo que brindó tres orejas, y una segunda parte, correspondientes a los tres últimos, en las que las cabezas tenían poca fuerza y bravura y que, pese al talante y nobleza de los toreros, solo el acero y la clase de Adame se alzó con los trofeos.

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