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Publicidad engañosa de Pescafácil aprovechando el concepto solidario

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La última promoción de «Pescafácil» y «El marisquero burgalés», en principio, de forma solidaria en favor de APACE, ha dejado entrever una práctica habitual de muchas empresas que camuflan la publicidad en una falsa solidaridad.

Una vez más son los ciudadanos los que nos ponen sobre la pista de este tipo de situaciones. Desde hace unas semanas viene circulando por internet una promoción, aparentemente solidaria, en la que los burgaleses pueden acudir a la empresa Pescafácil a retirar una «mariscada solidaria» por algo menos de 10 euros (9,90 euros), de los que 1 euros se donarán a APACE Burgos.

La promoción indica, además, que el periodo para recoger la mariscada abarca del 29 de noviembre al 4 de diciembre y que es obligatorio acudir a las naves que la empresa tiene en Pentasa.

No hay más datos en la promoción. Ni límite de mariscadas, ni se ofrece opción de reserva, ni limitación de unidades por usuario… nada.

Y es aquí donde algunos burgaleses se han encontrado con la sorpresa de llegar a las naves para comprar su mariscada y descubrir «que se habían acabado». ¿Cómo es eso posible si aún estamos dentro de la fecha?

Una vez allí, o rebuscando y rebuscando, uno puede descubrir que se trata de una promoción cerrada. La promoción omite que se ofertan solo 1.000 mariscadas, con lo que la misma acabaría el 4 de diciembre o hasta fin de existencias.

Se da la circunstancia de que alguno de los ciudadanos que acuden a las naves llamados por la promoción, dan por buenas las explicaciones que le dan en la nave y, por aprovechar el viaje, se bajan con algún otro producto bajo el brazo. Lo que lleva a pensar que el dato que se omite sobre la limitación de mariscadas puede tener un efecto positivo en la empresa.

Siempre quedará quien piense que, ante la duda, se puede llamar por teléfono antes de pegarse «el viaje» pero, ¿qué duda puede haber en una promoción sin letra pequeña? Ven a las naves y compra este producto entre estos días.

Lo más triste de esta situación es que se utilizan asociaciones y colectivos para reforzar la falsa solidaridad de las marcas. Carreras solidarias, maratones y demás iniciativas que aseguran hacerse con la intención de echar un cable a las ONG’s, no son otra cosa que campañas publicitarias que bajo la bandera de la solidaridad logran mayores facilidades para desarrollar sus iniciativas.

Cuando los ciudadanos queremos ser solidarios, lo somos sin pregonarlo. Algunas empresas, por fortuna no todas, solo lo son si todo el mundo se entera de ello.

En este caso, a la utilización del concepto solidario, con el que se puede estar más de acuerdo o no, se junta directamente una publicidad engañosa que no especifica la limitación.

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