Plan Antifraude del Ayuntamiento de Burgos: un código ético imposible de creer con Daniel de la Rosa

Exteriores Ayuntamiento Burgos (Octubre 2021)

El Plan Antifraude redactado por el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Burgos es una burla en toda regla a la forma de proceder del propio Ayuntamiento.

Basta con realizar una lectura rápida al apartado del Código Ético y sus principios para darse cuenta de que el Ayuntamiento no los cumple y los concejales del Equipo de Gobierno, o aplauden o miran para otro lado.

El código ético, por ejemplo, cita la transparencia como base de la administración. Bien, el Ayuntamiento de Burgos tiene a algunos funcionarios de transparencia de vacaciones y hasta que estos no vuelvan, el Ayuntamiento se niega a entregar documentación a algunos ciudadanos.

Los principios éticos señalan para el empleado público que éste debe ser «imparcial», «leal a sus superiores, compañeros, subordinados y ciudadanos», «evitar la discriminación por razón de opinión o cualquier condición o circunstancia personal» y que «no influirán en la agilización o resolución de trámite o procedimiento administrativo sin causa justa». Pues cualquier vecino que se dé un paseo por alguna de las áreas municipales, como por ejemplo Licencias, podrá ver que no se cumplen muchas de estas premisas ante el aplauso del primer edil.

Con respecto a cómo se administrarán los recursos públicos, los «Principios de Conducta» del Plan señalan que se administrarán con austeridad y no se utilizarán en provecho propio. Claro, leer esto después de que el alcalde, socio y aficionado del Burgos C.F. SAD, haya entregado 1,4 millones de euros a dicha mercantil suena, como poco a chiste sin gracia.

El Plan abre la puerta a los ciudadanos que se manejen con Internet para que presenten denuncias. Para ello, se creará un buzón de denuncias ante posibles irregularidades, fraudes, casos de corrupción o conflicto de intereses en la página web municipal. Después, las denuncias irán a la Comisión Antifraude, la que dirige un Concejal del Equipo de Gobierno y los funcionarios, y ahí se decidirá si existe o no fraude.

Eso sí, explican desde el Ayuntamiento, que no se tomarán represalias contra quien denuncie y se respetará la confidencialidad de la denuncia y la protección de datos personales. Esto no ocurre en el día a día del Ayuntamiento y para muestra, queda acreditada la actuación de Daniel de la Rosa sobre el asunto de Rodríguez-Vigil donde no existió ni tan siquiera confidencialidad en la propia denuncia ni nada parecido, partiendo de la más sonrojante filtración a un único medio de comunicación.

En fin, un despropósito de plan, mas cargado de intenciones que de realidades.