Peña se repite sobre los riesgos de no solicitar autorización para las terrazas, 3 meses después de estar mirando para otro lado

Escuchar a los concejales del Ayuntamiento de Burgos es vivir atrapados en el tiempo y, lamentablemente, sin consecuencias positivas para la ciudad.

El 11 de octubre del pasado año, el concejal de Licencias, Ignacio Peña, advertía a los hosteleros que todo aquel que no solicitase autorización antes del 12 de noviembre perdería sus derechos para mantener la terraza instalada.

Lo explicaba al observar que prácticamente, la totalidad de la hostelería local, cerca de 720 terrazas, no habían solicitado autorización en base a la nueva ordenanza y que el plazo de 6 meses que daba la ordenanza (que en realidad no lo daba), caducaría en noviembre.

Pero llegó el 13 de noviembre, y después el 14, y el 15… y llegó diciembre y nada pasó. Las terrazas de la ciudad siguieron ahí, puestas, sin que se levantase un solo acta al respecto y con un Ignacio Peña chulesco que, cuando se le preguntaba, invitaba a «denunciarlo» en el juzgado.

Este miércoles, el concejal ha avanzado los nuevos plazos que entrarán en vigor una vez la modificación de la ordenanza se publique en el Boletín de la Provincia y volvía a hacer el mismo alegato.

Las palabras del concejal eran casi idénticas 3 meses después pero ¿con qué autoridad? ¿quién puede creer al concejal? Peña, que además de mandar en Licencias manda en Policía Local ha estado mirando para otro lado durante estos 3 meses después de hacer dicho llamamiento. ¿Porqué ahora es distinto si la norma es la misma y el incumplimiento también?

Este es el problema de anunciar cosas y no cumplir con lo que se promete, que llega un momento que nadie se cree las palabras. Más grave es aún, cuando se pretendía alertar a las empresas de algo que las dejaba al margen de la ley y, por capricho político, se decidió ignorar.

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