Nada justifica que los distritos no estén en marcha desde el inicio del mandato

Los distritos empezaron a funcionar en Burgos durante el mandato 2015-2019, es decir, que han necesitado disolverse y volverse a constituir un total de 2 veces.

Y en los dos casos, ha brillado por su ausencia la diligencia a la hora de ponerlos en marcha. El problema parece que radica en el tiempo que tardan los nuevos corporativos en ponerse al día con las cosas.

Sin embargo, si la ciudad puede tener alcalde los 365 días del año, con independencia de que haya un proceso electoral por medio, ¿porqué no pasa lo mismo con las juntas de distrito?

El concejal responsable de los Distritos, Fernando Martínez-Acitores, recuerda que la Ley de Grandes Ciudades obliga a disolver los distritos al final de cada mandato. Dando por buena esa premisa, lo demás es todo responsabilidad municipal.

Si los concejales del Ayuntamiento de Burgos creen de verdad en los distritos como una herramienta de participación ciudadana, bien pueden agilizar la composición de las nuevas juntas, aun siguiendo los mismos plazos dados este mismo mandato, pero mucho antes en el calendario.

De entrada, sabiendo que las juntas quedarán disueltas al final del mandato, bastaría con que el procedimiento para la renovación de las juntas empezase antes de que finalice el propio mandato, cuando la corporación entra en funciones o incluso antes.

Para todos los procedimientos administrativos no es necesario que un concejal u otro esté detrás, supervisando nada, al igual que ocurre ahora. Se van registrando las solicitudes, se van realizando las comprobaciones necesarias, el Pleno constitutivo nombra a los nuevos corporativos en paralelo y cuando llega el Pleno Ordinario de Julio, la primera decisión es aprobar las Juntas de distrito con sus nuevos presidentes. Por ley, los presidentes deben ser siempre concejales del Ayuntamiento.

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