Más de tres meses de Estado de Alarma: Así entramos y salimos

Gente Andando Paseo Estado Alarma Coronavirus (Mayo 2020)

Y, por fin, llegó el día. Este 21 de junio llegó el final del Estado de Alarma. Qué poco nos podíamos imaginar, allá por el mes de marzo, que viviríamos la primavera en una situación de limitaciones y derechos recortados.

Cuesta viajar al jueves 12 de marzo para recordar aquella Junta de Gobierno en la que el alcalde, Daniel de la Rosa, anunciaba las medidas restrictivas de las que el Ayuntamiento de Burgos tenía competencias: cierres de instalacioens deportivas, centros cívicos o transporte público, entre otras.

El primel edil hacía un llamiento a los negocios locales para que bajasen la persiana y pedía a la gente que se quedase en casa. Pese a que el anuncio llegó en jueves, no fue hasta el sábado cuando empezó a verse el efecto a medio camino entre el respecto y el temor.

La hostelería fue el primer sector en reaccionar y, aún sin obligación, optó por cerrar sus puertas por responsabilidad. Es curioso como fueron los bares de noche los primeros en asumir y serán los últimos a los que se permita regresar.

Aquel sábado, 14 de marzo, por la tarde, el Presidente de la Junta de Castilla y León elevó esa emergencia al Presidente del Gobierno y le pidió que declarase el estado de alarma.

Esa misma tarde, Canal54 tomó una decisión, a nuestro juicio, responsable. Conscientes de que muchas personas estaban ya en sus casas y podían sentir una sensación a medio camino entre el miedo y la soledad, comenzamos, a las 17.00 horas, un programa en directo llamado Juntos desde Casa. Sin anunciarlo, de forma improvisada, el programa, cuya emisión se prolongó durante más de 5 horas sin pausas de publicidad, empezó a congregar a muchos burgaleses que se sumaban con llamadas telefónicas y mensajes a través de reder sociales. Y al final del mismo, conexión en directo con La Moncloa donde conocimos la declaración del Estado de Alarma.

Juntos desde Casa se convirtió en un foro diario donde muchos burgaleses, en lo más duro y estricto del Estado de Alarma, encontraron una manera de pasar la tarde. Participaban, se reían y resolvían dudas y temores propios de cada información que iba apareciendo.

Fueron casi dos meses en la que este programa que se emitía de lunes a sábado en directo, dos horas al día, demostró la importancia de los medios de comunicación social, más allá del papel informativo.

El momento más complicado llegó con la víspera de la Semana Santa, cuando se endureció el Estado y se prohibió acudir al trabajo, salvo para aquellos denominados esenciales.

Eran tiempos en los que nos movíamos por la calle con autorizaciones por escrito donde teníamos que justificar, cual alumno fuera de su clase, qué hacíamos en la calle.

Eran también días de curvas y aplanamientos. De datos que esperábamos cada día sin esperarlos, realmente. La desesperación al conocer nuevos fallecidos, las cifras horribles de las residencias, los casos que pasaban de ser números en un gráfico a tener nombres y apellidos.

Durante estos casi 100 días de estado de alarma hemos aprendido mucho sobre tipos de mascarillas, hemos re-descubierto cómo utilizar las urgencias, hemos transformado a la fuerza nuestra forma de relacionarnos y hemos convivido, sin acostumbrarnos aún, a la publicación de Reales Decreto, Normas y Bandos Municipales casi a diario cambiando lo anunciado el día anterior.

Los burgaleses, al igual que el resto de los Españoles, nos hemos visto superados, ya en la fase de la desescalada, por normas y fases imposibles de comprender o cumplir. Aforos que cambiaban por semanas, obligaciones que aparecían y desaparecían, medidas higiénicas que aumentaban o disminuían.

FakeNews

El estado de alarma, en España y en el resto del mundo, ha sido el escenario perfecto en el que han emergido todo tipo de noticias falsas. Tantas que el papel de los medios de comunicación ha sido crucial para lidiar en un mar de desinformación.

Cada día eran cientos los vídeos que llegaban asegurando cosas imposibles. Audios que supuestos médicos que alertaban de cosas. Fotos y textos que aseguraban conspiraciones imposibles.

Todo para alentar un estado de enfrentamiento que trascendía el teatro político y saltaba al ciudadano que, al miedo por la situación que se estaba viviendo, dejaba salir toda su rabia conducidos por informaciones que solo perseguían eso: enfrentar.

Las reder sociales libraban una difícil batalla y las administraciones públicas, conscientes de ello, se afanaban por multiplicar sus mensajes con el fin de evitar que esas fakenews no tuvieran respuesta.

Fin del Estado de Alarma

Hemos salido del Estado de Alarma, pero no ha desaparecido el virus. Hemos llegado a aquello que el Presidente del Gobierno definió, a finales del mes de abril, como «nueva normalidad».

Hasta que no se encuentre una vacuna o tratamiento contra el COVID-19, o hasta que no exista algo denominado como inmunidad social, muchas de las medidas que conocemos han venido para quedarse.

La distancia social, el uso de geles hidroalcohólicos, el lavado de manos, el uso de mascarilla en espacios interiores, la restricción de aforos y medidas similares permanecerán con nosotros durante un tiempo indefinido. ¿Un año, tres, cinco? Ahora, evitar un rebrote depende en buena medida de nuestro comportamiento.

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