Marta del Castillo o los jueces que todo lo saben

Cuando Miguel Carcaño, ha acusado a a su hermano  Javier Delgado del asesinato de Marta, parecía lógico que con la Ley de Enjuiciamiento Criminal en la mano, se tendría que dar traslado de esta nueva denuncia  y esperar a ver a que juez le tocaba investigar la misma.

Este trámite suele quedar encomendado a la oficina de reparto, que designa por turno, quién será el juzgado responsable de instruir esta nueva denuncia.Ya que los magistrados no pueden decidir por sí solos que asuntos quieren y cúales no.

Es el modo de evitar a los Jueces Estella, o que se produzcan conductas como las que han salido últimamente a la palestra con el caso de los papeles de Barcenas, en la que son dos jueces los que quieren un caso, o con el tema de los escraches en que no lo quería ninguno,…

En el caso presente de Marta del Castillo, el Juez Instructor, va más allá de lo razonable, presuponiendo un resultado sin la práctica de las Diligencias Previas necesarias, pero sin embargo a todo el Poder Judicial debe parecer lo normal.

Si un ciudadano, parezca mentiroso o no, como Miguel Carcaño, acusa a otro de haber cometido un asesinato, conviene cuando menos realizar unas mínimas diligencias de averigüación, pues esa es la garantía de Tutela Judicial que esperan sus padres en un Estado de Derecho, al igual que seguimos esperando que los Jueces y Magistrados sean tratados igual que los ciudadanos, y por tanto imputados, procesados,condenados, inhabilitados y encarcelados en la misma proporción, cosa que no sucede.Por eso, en el Caso de Marta y en Otros miles en nuestro país, los Jueces que presuntamente incumplen la legalidad, difícilmente adquieren condición de imputados.Mucho menos llegan a otros escalones.