Mañueco, un presidente que no está a la altura

Alfonso Fernández Mañueco

Dice un refrán castellano que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Éste podría aplicarse al presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, que hoy no ha estado, ni de lejos, a la altura de lo que se le exige a un presidente autonómico en su rueda de prensa.

Porque, en Castilla y León, a la crisis sanitaria y económica, le ha salido un apéndice: la burrada ingente de dinero que los castellanoyleoneses le estamos soltando, año a año, a los expresidiarios Michel Méndez Pozo y José Luis Ulibarri. Un dinero, oigan, que no lo mueve ni el coronavirus. Ese que ha sido capaz de paralizar políticas de todo tipo (social, económico, agrario…); que ha sumido a las empresas en ERTES y cuentas imposibles; que nos ha hecho replantearnos todo menos el dinero público que sigue lloviéndoles a los dos de siempre.

Cuando, una vez más, varios medios de comunicación vuelven a preguntar al señor presidente por esta vergonzosa subvención, el señor Mañueco tira balones fuera. Esquiva responder. Se remite a lo ya dicho y repite una y otra vez las mismas excusas huecas. Señor Mañueco, que esto no va de responder sin más. Que ya sabemos lo que hay, sabemos que no tiene justificación y sabemos porqué lo hacen. Esto va de entender el mensaje, que no es otro que el siguiente: BASTA YA.

Y no es hora de intentar responder porque, muy seguramente, los propios medios de comunicación que le preguntamos sepamos incluso más que usted. Ni si quiera descartamos la idea de escucharle, como a otros políticos en sus momentos, aquello de «yo no sabía» o «yo no estaba al corriente». ¿O estaba el señor Mañueco enterado de que su actual Consejero de Agricultura hizo pasar por subvención algo que la Audiencia Nacional ya aclaró, era un contrato de prestación de servicios? No queremos que nos cuente la pena de Murcia sobre esa actuación sino que se empiecen a asumir responsabilidades en su propio ejecutivo.

Tampoco es hora, señor Mañueco, de que nos intente tomar el pelo a los medios de comunicación y, por extensión, a los ciudadanos haciéndonos creer que lo que se ganó en el concurso de adjudicación fue un premio de casi 20 millones de euros al año. No es así. Lo que se ganó fue poder emitir en dos canales. Lo otro vino después. Una vez adjudicado, la administración pública de nuestra comunidad autónoma se sacó de la manga una subvención que empezó con 25 millones de euros y que se ha ido modificando año a año hasta sumar más de 240 millones de euros.

Es hora de que entienda que este contrato nunca estuvo bien, nunca estuvo justificado pero hoy, ahora, en la situación actual, esto solo puede calificarse de tomadura de pelo al erario público y a unos ciudadanos y tejido empresarial a los que se les pide sacrificio ante lo que viene.

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