Mañueco hunde la hostelería nocturna

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Con apenas cuatro horas de diferencia, la Junta de Castilla y León ha informado de nuevas prohibiciones en el marco de la nueva fase a la que avanzan cinco provincias de la Región, entre ellas Burgos, dejando sin efecto el bando que el alcalde burgalés, Daniel de la Rosa, había publicado esta misma mañana.

Por un lado Fernández Mañueco ha determidado, en relación a los establecimientos de hostelería de noche, que  no estará permitida la apertura de locales o bares de este tipo, ni de discotecas, casinos, salones de juego o recreativos, salvo sus terrazas al aire libre, en caso de tenerlas, que sí podrán abrir con las limitaciones marcadas para las terrazas del resto de bares y restaurantes, es decir, al 75% del aforo, con 20 personas máximo por mesa.

En contraposición a esto, el bando del alcalde indicaba en esta misma cuestión que en Fase 3, se permitirá el consumo en barra dentro de los establecimientos de hostelería y restauración, con un limite de aforo del 50%, salvo en las discotecas y bares de ocio nocturno que será de 1/3, sin pistas de baile. El aforo de las terrazas al aire libre podrá llegar a ser el 75% de las mesas permitidas el año inmediatamente anterior.

De la Rosa ha adelantado a la televisión local de Burgos que este lunes se celebrará una reunión del Centro de Coordinación entre el Ayuntamiento, la Diputación Provincial, la Junta de Castilla y León y la Subdelegación del Gobierno, con el propósito de determinar y aclarar todas las dudas que ha provocado la orden de Fernández Mañueco.

Ambas órdenes se contradicen y dejan sin efecto la declaración del alcalde que, en declaraciones a Canal 54, ha explicado que su bando estaba sustentado en la orden ministerial publicada por el BOE este sábado y que tras la orden de Fernández Mañueco, el Ayuntamiento se verá obligado, con total probabilidad, a publicar otro bando contemplando las directrices del jefe del Ejecutivo autonómico.

AGRAVIOS AL OCIO NOCTURNO

Lo cierto es que la orden de la Junta de Castilla y León suma un nuevo agravio al ocio nocturno, el más perjudicado dentro del sector de la hostelería por las restricciones que, aún a una semana de la conclusión del de la declaración del estado de alarma, tiene que asumir.

Un ejemplo de ello es lo que está sucediendo estos días con los establecimientos llamados de día y aquellos que tienen una mayor apertura durante las horas nocturnas.

Los primeros pueden abrir hasta las 2.30 horas, manteniendo gente en el interior de los mismos hasta esa hora, mientras que los segundos, por las restricciones impuestas, sólo pueden hacerlo hasta la 1.30 horas y en sus terrazas.

El absurdo más maravilloso se vive, pues, cuando ambos colectivos pueden abrir sus terrazas, dentro de las condiciones sanitarias impuestas, hasta la 1.30 horas. El problema surge cuando los llamados bares de día, a partir de esa hora, pueden continuar durante una hora más su actividad en el interior, mientras los llamados de ocio nocturno se ven obligados a cerrar en ese momento.

Este hecho demuestra que los denominados bares de día están mal llamados porque una parte muy significativa de su apertura se produce en horas nocturnas.

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