Malestar entre la hostelería del centro por una «fiesta de las flores» que excluye en lugar de sumar

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La decisión del Ayuntamiento de Burgos de que se retiren las terrazas de la plaza Huerto del Rey los próximos 13, 14 y 15 de mayo, con motivo de la fiesta de las flores, está causando el malestar de muchos, sino todos, los hosteleros de la zona.

Y es que no entienden porque, para que un colectivo pueda desarrollar su actividad otro tiene que cerrar la suya. El Ayuntamiento de Burgos ya se ha puesto en contacto con los establecimientos del entorno para recordarles que el propietario del suelo es el Consistorio y que tienen que quitar las terrazas esos días.

Cuesta mucho entender que, después de todo lo ocurrido en los últimos dos años, aun en Burgos sigan existiendo iniciativas excluyentes como esta. No parece que tenga mucho sentido que para que, en este caso, los floristas de Flojabur puedan exponer su negocio, lo hagan a costa de mermar la actividad económica de otro.

No faltará quien considere que son 3 días al año, pero lo cierto es que son 3 días de un fin de semana, que suele ser el momento de mayor movimiento de clientes, de un mes de mayo, que es de los pocos meses que Burgos goza de un clima de terrazas óptimo, ante un sector que no recibe ningún tipo de descuento en su tasa o indemnización sustitutoria por dejar de realizar su actividad reglada.

Este tipo de problemas tienen una solución sencilla, que es plantear iniciativas que integren a todos, es decir, que venga a sumar sobre lo que ya existe en lugar de querer sustituirlo. Más aún cuado existe espacio suficiente para la coexistencia, tanto en el centro de la ciudad como en la zona en cuestión.

Hace unos meses, sin ir más lejos, el entierro y quema de la sardina de los Carnavales se trasladó unos metros, de la plaza Huerto del Rey a la Llana de Afuera, recientemente remodelada. Se hizo precisamente por el nuevo espacio existente y por las terrazas del entorno. Un movimiento así en la fiesta de las flores supondría la celebración del evento integrado con el desarrollo habitual de los diferentes negocios del entorno. Los que acuden a las terrazas descubrirían la feria. Los que acuden a la feria, podrían tomarse algo en las terrazas. En definitiva, una sinergia en la que todos pueden ganar y, a buen seguro, nadie pierde.

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