Los populares que se escaparon de Burgos en cuanto pudieron, eligen a una candidata que empieza «escapada»

Rueda de prensa Partido Popular Javier Lacalle Borja Suárez

Una parte del Partido Popular, la que se reúne en estos cónclaves internos denominados Comité Electoral, ha apostado, una vez más, por premiar a los que se marchan y castigar a los que se quedan.

Es curioso que la nueva candidata del Partido Popular, Cristina Ayala, abandonase la política local en 2008 y desde entonces la hayamos visto, por decirlo de alguna forma, como procuradora en las Cortes de Castilla y León o en el Senado.

Valladolid y Madrid. Madrid y Valladolid. Los mismos sitios por los que se mueven quienes han premiado a la nueva candidata. Ahí está el caso de Javier Lacalle, que abandonó el Ayuntamiento de Burgos y dejó tirado a su Grupo Municipal tras conseguir los peores datos electorales del PP y que ahora se permite ser de los que elige al nuevo candidato.

En Valladolid trabajan también el consejero de Sanidad, Alejandro Vázquez y el procurador Ángel Ibáñez, este último, por cierto, rechazó por activa y por pasiva ser candidato en Burgos. Ambos, han apostado sin tapujos por la zancadilla a Blasco. La misma Blasco, por cierto, que dio la cara y, de paso, hizo campaña por Vázquez cuando asumió la consejería de Sanidad en funciones a finales de 2021.

La extraña elección del Partido Popular, que solo fueron capaces de acertar aquellos que dijeron todos los nombres posibles para, por fuerza, acertar alguno, no es una mala noticia para todos. Es cierto que los votantes populares ya han expresado su rechazo a cualquier opción que no fuese Blasco pero, a buen seguro, en villa De la Rosa, este martes se estarán descorchando botellas de champán.

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