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Los jueces deben actuar con criterios objetivos y no responder al interés mediático

La imputación de la Infanta Cristina en el caso Nóos y, precisamente, en este momento, vuelve a plantear la duda sobre las motivaciones de un juez. Y es que pudiera parecer más una motivación sobre el qué dirán que otra cosa.

El constante pensamiento en algo que se ha dado en llamar “alarma social” y que sistemáticamente utilizan políticos y jueces para justificar sus actuaciones no es sino una forma de alejarse de la justicia acogiéndose a criterios subjetivos y, precisamente, injustos.

Algo es legal o ilegal porque lo dicte la ley y no porque sea más o menos estético o porque haya más o menos gente opinando sobre ello. Si existen, por ejemplo, razones de peso para imputar a la Infanta Cristina, éstas no deben acogerse al revuelo mediático entorno al caso o a la figura de la familia real, ni si quiera deben buscar lanzar la imagen de la que justicia es igual para todos, porque precisamente hacerlo así evidencia que no lo es.

Si un caso no es llamativo, no sale en los medios y no alcanza esa llamada “alarma social” ¿se juzga de forma diferente? ¿se imputan a menos personas? La ley seguiría siendo la misma y las motivaciones deberían ser exacta y estrictamente las mismas con total independencia del interés mediático o social del caso.

Pero existen algunos jueces que buscan el protagonismo, la fama, el estrellato haciendo un mal uso de sus funciones como jueces y actuando más para la galería que en favor de un sistema judicial que, ante todo, ha sido creado para garantizar la estabilidad de un Estado de Derecho.

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