Los burgaleses se resisten a coger el autobús

Ayuntamiento de Burgos

El miedo a los contagios de coronavirus y las medidas adoptadas durante el confinamiento y la declaración del estado de alarma parecen haber cambiado los hábitos de los burgaleses.

Un ejemplo de ello son los autobuses urbanos, cuya ocupación sigue siendo muy inferior a la que registraban antes de la pandemia.

El concejal del Servicio de Accesibilidad, Movilidad y Transportes, Josué Temiño, ha explicado que un ejemplo de esta circunstancia se evidencia en los usuarios diarios de la red de autobuses.

Así, antes de la declaración de la pandemia de Covid-19, el servicio registraba una media de 46.000 o 48.000 usuarios. Ahora y pese a que la normalidad trata de instaurarse de nuevo en los autobuses, rara jornada se superan los 20.000 usurarios.

A esta situación puede haber contribuido, en parte, las nuevas alternativas de movilidad que presenta la ciudad, como es el caso de los dos corredores ciclistas habilitados desde el centro histórico hasta el barrio de Gamonal y el Hospital Universitario de Burgos (HUBU).

Temiño ha insistido en que estas opciones han tenido una buena acogida entre los burgaleses, si bien ha destacado la necesidad de profundizar más en la labor de información y comunicación para su correcto uso.

De forma paralela, ha explicado que en las próximas semanas se adjudicará el contrato de nueva señalización de la ciudad, toda vez que ya se han abierto los sobres de las ofertas presentadas, con el propósito de colocar señales a la entrada del término municipal y en numerosas calles del mismo, alertando de velocidad máxima a 30 kilómetros por hora.

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