Las ayudas a la hostelería llegan tarde «pero llegan antes que otras»

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León, Francisco Igea, asume que las ayudas que se plantearon para la colocación de elementos calefactores en las terrazas van a llegar cuando ha pasado ya la temporada de invierno.

Una queja que puede enterder cualquier hijo de vecino salvo el propio Igea, que asume que no hay problema porque los hosteleros pueden solicitar lo que corresponde al periodo pasado.

Es decir, la Junta reduce la actividad hostelera al exterior en los meses más fríos del año, anuncia ayudas para que los hosteleros, con una capacidad económica mermada, cuando no anulada, por las restricciones impuestas en 2020, instalen elementos de calefacción en sus terraza, pero los hosteleros tienen que adelantar de sus bolsillos la totalidad del importe de dichas ayudas.

Llegan, eso sí, tarde para quienes, al menos, se lo hayan podido permitir. Pero el propio Igea resta importancia puesto que, en cualquier caso, llegan antes que otras.

Aún así no es lo peor que se le viene a la hostelería. La Junta ha aprobado un cambio en la normativa que permite clausurar un establecimiento hasta que acabe la pandemia si éste se salta alguna de las restricciones impuestas por la propia Junta.

Es llamativo cómo la administración regional se envalentona con los pequeños. Durante la tercera ola, los Mañueco e Igea de la Junta no movieron un solo dedo ante los reiterados y probados incumplimientos de las GRANDES superficies comerciales, que vendían productos prohibidos. Ahí no hubo una sola amenaza de cierre. Pero al pequeño comerciante no solo le anulan su trabajo, sino que además, ahora amenazan con hundir definitivamente su negocio.