Ladrones

Gente Andando Paseo Estado Alarma Coronavirus (Mayo 2020)

Partamos de considerar que la situación social en la que nos encontramos, es un puro laboratorio que sólo pretende analizar cúal es el comportamiento de la ciudadanía en España cuando se le ordena hacer algo. Y ello tiene mucha trascendencia desde la perspectiva política, como les explicaremos.

Desde 1978, momento de aprobación de nuestra Constitución, nadie ha tenido la menor duda de que en España se vivía en libertad. Todos hemos podido hacer “cuanto nos ha venido en gana”, dando las explicaciones justas. En este entorno se ha desarrollado el derecho al pluralismos político y a la libertad de expresión entre otros.

Sin embargo parece que algunos de los nuestros, enfermos de poder, desean limitar todo cuanto hemos venido consiguiendo gracias al esfuerzo de anteriores generaciones. Para que nos entiendan, todos los españoles parecía que estábamos de acuerdo en que las directrices plasmadas en los arts 1 y 14 a 29 y 30.2 CE (libertad, pluralismo político, igualdad,derecho de manifestación, dignidad…), eran el terreno de juego sobre el que poder desarrollar una convivencia pacífica. Sin embargo esto no es así.

Y no es así, porque quienes democráticamente han accedido al gobierno de nuestro país y autonomías y Ayuntamientos, han decidido poner mascarilla tanto a sus votantes como a los que no.Y ello bajo un discurso absolutamente contradictorio y que no se puede justificar.

Recuerden, como ejemplo, que en el momento más álgido de la pandemia del coronavirus, allá por marzo-abril, todos los políticos señalaban que las mascarillas no servían para nada:PSOE,PP,Ciudadanos,Vox,Podemos,… ¿porqué entonces ahora sí?

No tiene sentido, salvo para dejar bien claro ante los españoles quien es el que manda;quien es el que tiene el derecho constitucional a manejarnos según su antojo; Quien puede cambiar de opinión en horas e imponer sus caprichos, pero siempre teniendo como destinatarios a toda la población.

El hecho de haber votado a quienes dictan decretos de alarma o gobiernan a “paso de tortuga” la desescalada, no priva a sus simpatizantes y votantes de tener que ponerse mascarilla, ni les ha otorgado un trato preferencial en las cientos de residencias de ancianos donde han muerto por falta de medios materiales miles de nuestros mayores. Aqui mueren por igual “rojos”, “azules”, “naranjas” “morados” y “amarillos” y aquí, todos sufrimos a los ladrones de nuestras libertades más preciadas. Pero para poderlo tener todo bajo control lo mejor es politizar este asunto y enfrentar a unos españoles con otros. El círculo se completa haciendo que un sistema productivo salte por los aires fomentando que los ciudadanos deseen no trabajar y cobrar pensiones. Comunismo puro, puro.

¡No debemos caer en la trampa!

Ante los recortes que se vienen produciendo de las libertades individuales, todos debemos reaccionar con fortaleza o nos veremos privados en un futuro a no muy largo plazo de todo lo que hemos conseguido. Debemos de acelerar la desescalada, no podemos dar más tiempo a quienes gobiernan con absoluta arbitrariedad, para consolidar el “golpe de estado”.

Este es un problema de personas y no de partidos. Todos los dirigentes que no crean y defiendan los pilares de convivencia que se sustentan en nuestra Constitución, deben de marchar o ser expulsados y ser sustituídos por otros inmediatamente, abandonando incluso la disciplina de partido. Esta tarea ha de hacerse desde dentro. Lo deben hacer los mismos partidos, purgando a todos aquellos que únicamente defienden sus intereses de poder.

En resumen, es momento de reflexionar sobre lo que se nos ordena y analizar su fundamento. Debemos de mantener una actitud crítica con todo lo que está pasando y con todas las órdenes que se nos dan desde cualquier Administración Pública que limite nuestro libre albedrío, nuestras libertades ambulatorias, nuestra libertad de expresión. Nuestros derechos fundamentales.

Mientras las subdelegaciones de gobierno prohíben las manifestaciones de manera humillante para todos, los Jueces han de defender la Constitución y la Ley, revocando estos actos de los comisarios políticos gubernamentales.

Y como demócratas que somos, seamos del partido que seamos, no podemos permanecer impasibles ante una situación que se revela crucial y ya que no hemos sabido defender en el momento necesario a nuestros mayores, haciendo que las residencias de ancianos fueran hoteles de 5 estrellas, al menos, defendamos el futuro de nuestros hijos. ¡Los de todos!

¿Han pensado que tal vez todos los que gobiernan sólo estén utilizando unas u otras siglas, de partido, y nuestra preocupación por la salud, para colmar sus insaciables expectativas de poder, implantando un nuevo modelo de dictadura? Ahí lo dejamos.

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