Lacalle obvia las licencias ambientales en los proyectos deportivos

Javier Lacalle Septiembre 2017

La mala gestión del alcalde de Burgos, Javier Lacalle, es ya patente en todos los ámbitos y un ejemplo más de ella es el procedimiento impuesto por el regidor municipal y su equipo a la hora de impulsar o desarrollar proyectos en materia deportiva. La nula capacidad de gestión de su responsable de Deportes, Lorena de la Fuente, tampoco ayuda a mejorar las cosas.

En este ámbito y como norma general en los últimos proyectos presentados, Lacalle obvia las licencias ambientales de las intervenciones para tratar de agilizar los plazos, algo a todas luces ilegal y que el alcalde ya ha hecho también en el pasado.Ejemplo de ello fue la tramitación de las obras del Coliseum, donde la falta de licencia ambiental del proyecto motivó no pocas quejas de la oposición y los vecinos que se oponían a las obras. En aquel caso, un pronunciamiento acerca del uso final que recibiría la dotación evitó la necesaria tramitación de la licencia ambiental pero no sucede lo mismo con otras infraestructuras, estas sí propiamente deportivas, en las que se está actuando.Un caso de los impulsados por Javier Lacalle sin tramitar la licencia ambiental es el que se puede encontrar en San Amaro, donde ni la instalación del césped artificial, ni ahora la construcción de una grada, cuentan con ella pese a su obligatoriedad.

Javier Lacalle escuda su ausencia en una mera solicitud de proyecto de obra pero lo que obvia es que, en los casos a los que se refiere, hay que cumplir con la normativa específica.

Tanto el cambio de la superficie de San Amaro, como la construcción del gradería, supone intervenir sobre elementos esenciales de la dotación municipal y lo mismo ocurre en el caso del proyecto de modificación del estadio municipal de «El Plantío», que también adolece de la tramitación ambiental pertinente.

Así las cosas, habría que recordar a Javier Lacalle que, al margen de la licencia del proyecto de obra, es necesario cumplir con otro tipo de normativas vigentes para poder acometer este tipo de proyecto dentro de la legalidad. En el caso deportivo, por ejemplo, hay que tener en cuenta además las normas NIDE, los requerimientos en materia de accesibilidad y prevención de la violencia en espectáculos deportivos, así como la obligatoriedad de disponer de baños, algo esencial que también Lacalle ha pasado por algo en algunas instalaciones.

Si bien es cierto que los ayuntamientos no tienen la obligación de autoconcederse licencia ambiental, no es menos cierto que tienen que cumplir en sus actuaciones con todos los requisitos y trámites que exige la legalidad vigente.

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