La técnico que dejó caducar el expediente del Niño Jesús abusa de su autoridad

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La técnico responsable de dejarse caducar el expediente del Niño Jesús, por estar de vacaciones, ejecutó este jueves la resolución de precinto de una terraza cuando aún cabía recurso sobre ella.

Fue cerca de las 20.30 horas y el establecimiento sobre el que ejerció este abuso no fue otro que el pub Carpanta y Compañía, en la Flora.

Pese a existir una resolución firmada por el concejal de licencias, Miguel Balbás, la ley 39/2015 es clara a este respecto. En su artículo 98, sostiene que «los actos de las Administraciones Públicas sujetos al Derecho Administrativo serán inmediatamente ejecutivos, salvo que: b) se trate de una resolución de un procedimiento de naturaleza sancionadora contra la que quepa algún recurso en vía administrativa, incluido el potestativo de reposición«.

Dicho de otra forma, no se puede ejecutar la resolución porque a todos los efectos, aún queda un último paso que podría cambiar el resultado de la misma.

Sin embargo, esta funcionaria, hizo caso omiso de esta cuestión cuando se la puso de manifiesto el propietario del establecimiento, Juan Antonio Gallego. De hecho, así consta en el acta que la Policía Local levantó durante el precinto de la terraza, mientras los agentes tampoco mostraron el más mínimo interés por contrastar que lo que se estaba diciendo era cierto.

A nadie se le escapa que Gallego, además de hostelero, es el propietario de este medio de comunicación, Canal 54, que ha sido muy crítico con la actuación de la funcionaria en cuestión, por dejar caducar el expediente del Niño Jesús por marcharse de vacaciones y por rebajar la sanción, cuyo importe mínimo no podía bajar de los 300.000 euros, hasta los 0 euros sin justificación.

La actuación llevada a cabo por esta funcionaria, amparada por agentes de la Policía Local supone una irregularidad en toda regla que refleja un abuso claro de autoridad.

Hay que recordar, también, que el Equipo de Gobierno no solo no ha abierto ningún tipo de expediente a la funcionaria por dejarse caducar un expediente, sino que, además, ha logrado hacerse con una plaza fija en la institución municipal.

Llama poderosamente la atención, al tiempo que explica muchas cosas, que alguien pueda dejar caducar un expediente de estas carácterísticas y no exista ninguna penalización que le impida hacerse con una plaza en el Consistorio a las pocas semanas.

Da la sensación que la administración pública premia la incompetencia. Habrá que esperar para ver si, además, premia o recompensa la ilegalidad.

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