La lluvia obliga a suspender siete procesiones

Siete han sido las procesiones que, por causa de la lluvia, han tenido que suspenderse a lo largo de la Semana Santa de este año, una de las más lluviosas que se recuerdan. El mismo domingo de Ramos la lluvia, que permitió la celebración de los dos actos, dió un pequeño aviso en el momento de la misa frente a la Catedral. A partir del lunes la cosa cambió. El viacrucis con antorchas del Lunes Santo se trasladó a la Catedral donde, a salvo de la lluvia, tuvo lugar la lectura de las 14 estaciones. La misma suerte corrió el Rosario Penitencial Obrero.
El miércoles no fue mucho mejor. La Cofradía de Jesús Crucificado y del Santísimo Sacramento, de la parroquia de San Lesmes, prefirió no arriesgarse y suspendió con todo el acierto del mundo la procesión dos horas antes. El chaparrón cayó justo cuando esta debiera haber empezado. Y con el mismo pesar y algo más de resignación en San Lorenzo hicieron lo propio. Pese a jarrear, los cofrades aún esperaban un pequeño respiro que permitiera procesionar la Nuestra Señora del Amor Hermoso aunque con un recorrido más corto. Finalmente fue la propia iglesia de San Lorenzo el escenario del Rosario Penitencial.

Tras la tregua del jueves llegó un lluvioso viernes que obligó a la suspensión de los tres actos previstos: el viacrucis con antorchas al Castillo, el Viacrucis Penitencial de la Cofradía de las Siete Palabras en San Fernando y el Santo Entierro, que se dió por suspendido antes de la hora de comer.

Siete actos que esperarán, al menos, un año más para poder procesionar por las calles de Burgos buscando un clima más acorde con el deseo de propios y extraños.

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