La intención de la Junta con el toque de queda solo buscaba la gresca

Podrían haber limitado el horario de comercios, hostelería, gimnasios y cultura cerrando cualquier actividad social más allá de las ocho

Mañueco en la Junta Directiva Autonómica de este viernes 12 de junio
Mañueco en la Junta Directiva Autonómica de este viernes 12 de junio

La Junta de Castilla y León ha conseguido lo que buscaba: armar lío. La decisión de adelantar el toque de queda por encima del Real Decreto del Estado de Alarma, apoyada en los únicos asesores jurídicos de España que ven lo que no hay, no tenía como finalidad evitar que los ciudadanos salieran de casa, sino abrir un debate nacional peligroso.

Y es peligroso por las formas, no por el fondo. Porque se traslada a una parte de la sociedad que la leyes en las que se sustenta un Estado de Derecho se pueden saltar sin consecuencias siempre que lo justifique un fin. Con la gravedad de que quien lo hace es, precisamente, una administración con su presidente y vicepresidente al mando.

Si la Junta hubiera perseguido el fin de limitar la movilidad de los ciudadanos tenía herramientas para hacerlo, sin acudir a la excusa del ocaso y el amanecer que provoca más pena que otra cosa.

Podría haber ordenado el cierre de la hostelería y los comercios a la hora que quisieran, así como el resto de las actividades culturales o asociativas. La Junta tiene competencias para ello. Así, habiendo eliminado cualquier opción de hacer nada más allá de las ocho, o de la hora que Igea y Mañueco quisieran, habrían conseguido el mismo efecto o uno muy muy similar.

Pero volvieron a sobrepasar los límites de ley, porque para nuestro responsables políticos, era más importante generar gresca que dar certidumbre a sus ciudadanos. Por no hablar del daño que se hace al propio Gobierno Regional en una comunidad autónoma donde 8 de las 9 provincias ve en éste un enemigo natural de su entorno.