La incidencia de Burgos se multiplica por 2 en 10 días mientras que la de Valladolid lo hace por 5

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La Junta de Castilla y León ha mostrado su preocupación por el aumento de casos COVID en los últimos 11 días. Lo que pasa es que el aumento no tiene nada que ver de una provincia a otra.

Valladolid, por ejemplo, ha multiplicado su incidencia por 5, pasando de 59 casos en 31 de diciembre a 301 este lunes. Una tendencia preocupante, sin duda.

También lo es la de Burgos pero a años luz. Y es que nuestra provincia ha pasado de 65 casos por cada 100.000 habitantes en nochevieja a 174 este lunes 11 de enero. Es decir, su incidencia acumulada a 7 días se ha multiplicado por 2.

La gráfica que acompaña a estar líneas muestra la incidencia acumulada a 10 de enero en cada una de las nueve provincias de la región y la media de Castilla y León.

Con los datos en la mano es tremendamente difícil explicar la tarifa plana de restricciones que han anunciado, de tapadillo, los responsables de la Junta de Castilla y León para todas las provincias por igual.

Pero, sobre todo, nos hace cuestionarnos para qué sirven los datos, las escalas, los semáforos y los niveles. Si aún con la incidencia baja podemos aplicar medidas «preventivas», ¿Qué impide a la Junta aplicar medidas de nivel 4 con un nivel 2 por prevención?