ARCHIVADO EN

La dimisión del presidente de CajaCírculo reabre el debate sobre los sueldos en las Fundaciones Especiales

La dimisión, por sorpresa, del expresidente de CajaCírculo basada entre otras cuestiones en los sueldos que cobrarán los futuros directivos de la Fundación Especial Caja Círculo reabre de nuevo el debate sobre tales sueldos.

Si algo ha demostrado el tiempo es lo absolutamente injustificados que estaban los sueldos de los directivos de las entidades de crédito españolas y que han motivado la desaparición de una buena parte de dichas entidades. Como premio de consolación están las fundaciones especiales, unos organismos por los que se salva la obra social de las cajas manteniendo casi intacta la cúpula directiva.
Pero ¿Cuánta gente es necesaria para gestionar la obra social de las cajas? Y ¿Cuánto dinero deben cobrar estas personas? Basándonos en el ejemplo de la Fundación Especial Caja de Burgos, actualmente su cúpula directiva está compuesta por los anteriores responsables de la Obra Social más la anterior cúpula directiva de la Caja, es decir, el doble de jefes para muchos menos indios.

Quizás pueda no ser el motivo más sólido o que se oculte tras la dimisión de Vicente Ruiz de Mencía, uno de los hombres más buscados por los medios de comunicación en las últimas horas, pero sí es un motivo relevante y de peso que merece la pena destacar. No es asumible que los antiguos impositores de una caja, que han visto como quienes tomaban decisiones se han marchado sin consecuencias habiendo hecho desaparecer estas entidades ahora se reciclen en gestores de la obra social con sueldos anuales que superan los 100.000 euros. Nada, absolutamente nada, justifica tal cantidad.

Los estatutos de la nueva Fundación obedecen a un largo y complejo proceso de deliberación y acuerdos tomados por el Consejo de Administración de Caja Círculo, con la conformidad del Consejo del Círculo, y se adaptan en todo momento a la legalidad vigente. Nacen, por tanto, en el foro idóneo, que es la propia entidad, y en el marco de los análisis exhaustivos y detallados, de los datos objetivos y contrastados, de las conversaciones, asesoramientos precisos e intercambio de opiniones de las personas legitimadas para ello, que son los propios consejeros. Se hace imprescindible, en consecuencia, el respeto a sus decisiones, y al juego democrático que implica aceptar lo que una mayoría quiere y establece.

 

ARCHIVADO EN
OTRAS NOTICIAS