La crisis sanitaria destruirá 3.000 empleos en Burgos, el 61% de pymes

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La crisis sanitaria provocada por la pandemia de coronavirus supondrá la destrucción de unos 3.000 empleos en la provincia de Burgos, el 61 por ciento de ellos en pymes, según la estimación que maneja la Confederación de Asociaciones Empresariales de Burgos (FAE).

FAE, en colaboración con la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME), ha realizado una primera estimación del impacto que se derivaría de la paralización del consumo de los hogares como resultado de las restricciones impuestas por el estado de alarma.

El efecto final de la crisis dependerá de la prolongación en el tiempo de esta situación, aunque considerando una duración inicial de cuatro semanas, podría generar un impacto directo en torno al 0,9 por ciento del PIB provincial, que se elevaría hasta el 1,7 por ciento, al incluir los efectos indirectos e inducidos sobre el conjunto del sistema económico.

A estos impactos derivados de la contención en el consumo privado, habría que añadir la posible paralización de los procesos inversores, como consecuencia de una mayor incertidumbre, junto con la caída de las exportaciones, inducida por la reducción de la actividad a nivel mundial y los posibles efectos de las fuertes caídas registradas en los mercados financieros.

Ante esta coyuntura, los resultados medios son bastante heterogéneos en las diferentes ramas de actividad, y van desde una caída estimada del 7,3 por ciento en los servicios de hostelería, hasta un impacto prácticamente nulo en los servicios públicos.

En ausencia de ayudas específicas, las pymes se podrían ver especialmente afectadas, al contar con unos márgenes de maniobra mucho más limitados que las empresas de mayor tamaño, con una mayor capacidad financiera.

De los 3.000 empleos que previsiblemente se destruirán en la provincia, las microempresas (menos de 10 empleados) absorberían en 23 por ciento de las pérdidas totales de empleo, cifra similar a la que se registraría en el resto del sistema, fundamentalmente autónomos.

Tras ellos irían las pequeñas empresas (de 10 a 49 empleados), con el 22 por ciento, y de las medianas empresas (de 50 a 249 empleados), que perderían cerca de un 25 por ciento.

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