La concesión demanial del Plantío nació viciada al obligar al Burgos a hacer algo que no podía hacer, porque no dependía de él

Exteriores Estadio Municipal El Plantío (Octubre 2021)

La Junta de Castilla y León ha echado para atrás el estudio de detalles presentado por la mercantil Burgos Club de Fútbol, Sociedad Anónima Deportiva, para la construcción de la nueva tribuna del Estadio Municipal del Plantío.

Una obra que era un compromiso firmado entre el Ayuntamiento y la empresa deportiva, como parte de la cesión demanial a 40 años del estadio municipal.

El informe de la Junta, del que ni la administración regional ni el Ayuntamiento han mostrado aún los pormenores, pone en tela de juicio la validez de todo el proceso de la citada concesión. Y es que, no deja de ser, cuando menos, curioso que el Ayuntamiento fije como requisito para ceder una instalación pública, algo que no depende directamente de las empresas que concurren a dicho procedimiento.

De hecho, según apunta el Ayuntamiento de Burgos, para llevar a cabo la reforma de la tribuna, es indispensable modificar el Plan General de Ordenación Urbana, un procedimiento que debe iniciar el propio Ayuntamiento y validar la Junta de Castilla y León.

En la misma línea, una vez más, hay que destacar el fallo o error de los servicios técnicos y jurídicos del Ayuntamiento de Burgos al redactar unos pliegos sin percatarse de dicha situación.

Como casi siempre en esta ciudad, no pasará nada, todo seguirá su curso con un procedimiento que se llenará de parches, remiendos y medias tintas para cerrar, en falso, un problema generado por el propio Ayuntamiento, sus técnicos, y sobre todo las prisas del anterior alcalde, Daniel de la Rosa, que en lo único en lo que pisó el acelerador fue en asuntos futbolísticos.

Se aprovechará en dicho modificación del Plan General para ampliarle lo usos no deportivos a la mercantil blanquinegra, en aras de que pueda sacar más beneficios de la explotación de la instalación pública. Dado que esto cambia los términos en los que se sacó a licitación la concesión demanial, en cualquier ciudad seria, el contrato se rescindiría y se volvería a iniciar todo el procedimiento, fijando en el nuevo pliego las condiciones reales en las que se oferta la instalación deportiva. Lo que, desde luego, roza la ilegalidad, es sacar a concurso una concesión demanial con unos aprovechamientos no deportivos y, una vez adjudicada, ampliarlos.

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