La Catedral de Burgos acogerá la primera beatificación de la historia de la diócesis burgalesa

beatificación

Valentín Palencia, Donato Rodríguez, Emilio Huidobro, Zacarías Cuesta y Germán García, son los cinco burgaleses, mártires de la persecución religiosa del siglo XX, que serán beatificados el próximo 23 de abril, en la seo burgalesa, siendo esta la primera vez que se produzca una beatificación en la diócesis de Burgos tras su historia milenaria.

El arzobispo de Burgos,  Fidel Herráez Vegas, ha destacado que será el Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Angelo Amato, quien presida la celebración en representación y como enviado del Santo Padre, el papa Francisco.

Herráez ha destacado la importancia que tiene para la Iglesia burgalesa este acontecimiento del reconocimiento de un sacerdote burgalesa, y cuatro jóvenes discípulos que no dudaron en testimoniar su fe a pesar de perder por ello la vida.

Por ello, desde la diócesis de Burgos se han organizado una serie de actividades para celebrar tan grande acontecimiento. En primer lugar, se ha editado un libo bajo el título «De Burgos al cielo. La historia de don Valentín y sus amigos contada a los niños». En segundo lugar, se ha creado un himno para la ceremonia, obra de Carlos García e Inocencio Fernández.

También se ha preparado una ruta «siguiendo las huellas de don Valentín», un recorrido por los lugares relacionados con el sacerdote pensado para grupos parroquiales y colegios; la puesta en marcha de un congreso que presente la figura de Valentín Palencia; y por último, un concurso escolar de dibujo.

Además, de estas actividades, el arzobispo de Burgos ha presentado esta mañana un cuadro, realizado por el pintor burgalés afincado en La Coruña, Cándido Pérez, donde ha reflejado a Valnetín Palencia, en primer término, rodeado de los cuatro jóvenes burgaleses que serán beatificados juntos al sacerdote el próximo 23 de abril. El cuadro, encargo expreso de la diócesis será presentado a todos los burgaleses el mismo día de la beatificación para posteriormente ser colocado en la capilla lateral derecha de la iglesia de San Nicolás.

El 29 de septiembre del pasado año, el Consistorio de Cardenales aprobó la causa y el 30 de septiembre de ese mismo año, el papa Francisco firmo el decreto de martirio de estos cinco burgaleses. Todos ellos murieron asesinados «por odio a la fe» en el monte de Tramalón de Ruiloba, cerca de Suances, el 15 de enro de 1937. Al sacerdote lo condenaron por celebrar la misa y los cuatro jóvenes decidieron por propia iniciativa acompañarlo en el martirio.

 

 

 

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