La Cartuja de Miraflores conmemora el V Centenario de la canonización de San Bruno en el día de su festividad

Este lunes día 6, festividad de San Bruno, se cumplen 500 años desde que el fundador de la Orden Cartujana fuera canonizado por el Papa León X. Se ratificaba entonces una devoción histórica que se acrecienta entre nosotros cada año.

La personalidad de San Bruno, monje del siglo XI, destacaba por su derroche de paz y bondad. Era un hombre de excepcional sensatez que inició la Orden de los Cartujos, una Comunidad que vive oculta a los ojos de la sociedad, consagrando su existencia a Dios y a rezar por las necesidades del mundo en el silencio y soledad de una ermita. Unos valores que han mantenido viva una Orden de ermitaños que está caracterizada por mantener una vida de fe sencilla.

Con motivo de este Centenario, los monjes de La Cartuja de Miraflores vestirán la nave central de su iglesia con un solemne manto floral que evocará la imagen de un cartujo en honor al padre fundador. El tapiz natural se podrá visitar desde el domingo, víspera de la festividad, hasta el jueves siguiente.

En este marco, el Monasterio invita a todos los burgaleses a las dos misas que se celebrarán en su honor, a las 07:30 y 10:15 horas y permanecerá abierto ininterrumpidamente de 11 a 19 horas (dos horas más de su horario habitual). Durante la jornada se acogerán a las miles de personas que como cada año, se acercan hasta el Monasterio para realizar peticiones y ofrendas al Santo, famoso por las numerosas intercesiones que ha concedido en la ciudad. Finalmente, La Cartuja tendrá un detalle especial con los niños y niñas que se acerquen hasta este monumento artístico para conocer la venerada imagen de San Bruno.

En este día señalado, el servicio de autobús urbano con salida de Plaza España hacia La Cartuja será a las 9.30, 10.00, 11.00, 12.00, 12.30, 13.00 16.15, 17.00 y 18.00 horas. Los viajes de vuelta con salida desde el monasterio se efectuarán a las 10.15, 11.15, 12.15, 13.15, 17.15, 18.15 y 19.00 horas.

Talla barroca

Esta talla de madera policromada*, obra del escultor portugués Manuel de Pereira, que trabajó en la corte española en el siglo XVII, cobra estos días un interés especial, pues en su festividad los burgaleses realizan plegarias bajo sus pies.

Es común, que sus devotos suelan comentar que según el ángulo en el que se observe su cara, su expresión cambia, pues su rostro está espléndidamente tallado y goza de gran fuerza expresiva y realismo. Es una escultura barroca donde aparece en actitud de entrega y meditación, propias de esta congregación.

La Cartuja de Miraflores, monasterio habitado y cuidado por los monjes cartujos, forma parte del atractivo patrimonial de la ciudad de Burgos y supone un punto de encuentro con la belleza artística en el corazón de la paz y el silencio.