Juventud sostiene que la contratación de los grupos de música en las fiestas de menores no son costes de producción

Exteriores Anden 56 (Octubre 2021)

El concejal de Juventud, Fernando Martínez-Acitores, asume que la empresa responsable del Centro de Creación Musical tiene que correr con los 8 eventos que realice el Ayuntamiento en el Centro de Creación Musicial, pero desliga de estos dos conceptos: la contratación de los grupos musicales y la compra de agua y refrescos.

El contrato especifica que la empresa abonará «los costes de producción», pero la interpretación de los técnicos de juventud es que la contratación de grupos de música no forma parte de dichos costes.

De esta forma, cabe a posibilidad de que, la empresa concesionaria acabe lucrándose, directamente o a terceros afines, de eventos del propio Ayuntamiento, cuando este quiso dejar claro, por contrato, que la ciudad no sorportaría estos costes. No decimos que esto esté ocurriendo, sino que con dicha interpretación, juventud abre la puerta al pillaje.

En cualquier caso, faltaría conocer quién decide quien actúa, toda vez que no es lo mismo traer a un grupo anómimo que uno que haya ganado 13 premios grammy. Pero esa decisión recaería, evidentemente, en la administración local, por tratarse de sus propios eventos, y estaría acreditada mediante el consecuente informe de motivación. Si esto no existe, insistimos, se abre la puerta a que eventos que tienen un carácter no lúdico para la empresa, acabe siéndolo.

Con respecto a las entradas, la teoría del Ayuntamiento a este respecto enturbia aún más las explicaciones. Las fiestas de menores celebradas el 20 de febrero y el 13 de mayo de 2023 arrojaron un saldo positivo de más de 400 euros, es decir, que tras pagar los gastos derivados de los grupos de música y de los refrescos, sobraron 400 euros que obran en poder del Ayuntamiento de Burgos. A esto, habría que conocer las cuentas de las otras 3 fiestas, para saber cuánto dinero de más tiene el Ayuntamiento.

Insistimos que es un dinero que nace de las entradas que han pagado los asistentes a estas celebraciones y que está siriviendo, por un lado, para financiar costes que, según nuestra interpretación, debería asumir la empresa por contrato, ya que un grupo de música «suena» a coste de producción y, por otro, al bolsillo de juventud, es decir, al propio Ayuntamiento.

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