Igea tira de dramatismo pero ni cribados masivos, ni más habitaciones, ni más sanitarios

Igea Rueda Prensa 14 Enero

El vicepresidente de la Junta de Castilla y León ha tirado de un tono más solemne y de una explicación larga hasta la extenuación para justificar el cambio de paso de la administración regional, en las restricciones.

Mientras desde la Junta se empeñan en decir que es el virus es que decide qué se cierra y que se abre, la realidad sigue arrojando cifras diferentes y abismales entre unas y otras provincias de la región.

Dando por buenas las preocupaciones del propio Igea o de la Consejera de Sanidad, Verónica Casado, sigue sin entenderse la pasividad en el refuerzo sanitario y en el aumento de los cribados masivos.

Y es que, si la administración regional quisiera, se habilitarían ya todos los puntos necesarios, tanto a través de famarcias, carpas o servicios de prevención de las empresas, para la realización de test de antígenos.

Aunque la Junta ya ha explicado que no pueden obligar a nadie a vacunarse, a lo que sí puede obligar es a tener una prueba negativa en el día para acceder a comercios, gimnasios u hostelería, haciendo compatible la actividad económica con la prevención. Además, se haría en unas condiciones de mayor seguridad y se detectarían asintomáticos.

El Divino Valles, por centrarnos en nuestra provincia, sigue teniendo cerradas la mayor parte de las plantas, pudiendo habilitarse para paliar un posible aumento de los casos Covid que requieran hospitalización. Esto daría oxígeno a la presión hospitalaria.

También un aumento en las contrataciones de médicos y otros sanitarios permitiría dar un respiro a un colectivo que lleva doblando esfuerzos desde hace 10 meses.

Pero de todas estas medidas nada de nada. Solo restricciones, restricciones y más restricciones.