Un homenaje a Ignacio del Río, último proyecto del artista Cristino Diez

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Una piraña dorada, una libélula y una gran araña. Estas son las tres estructuras del artista local Cristino Diez, que visten desde el mes de mayo la Plaza de Castilla pintando de colores cobres y ceniza esta transitada glorieta. Forman parte de su exposición «Hierro y óxido. Anomalías estructurales», en la que Cristino quería estudiar el comportamiento de este material cuando entra en conrtacto con otros elementos como el agua de lluvia, la sal, el vinagre, o los ácidos, entre otros.»Cada material se comporta de una manera diferente» explicaba Cristino en una entrevista para el programa de esta casa, Estamos de Vacaciones. Su trabajo no comienza dibujando y creando estructuras, como el llama a sus obras, comienza muchos antes, investigando y estudiando cada material y su transformación dependiendo de la manera y material con el que se trabaje.

Su material preferido, el metal, y sobre todo los residuos que rescata de empresas que ya no lo utilizan, para aprovechar las formas y crear nuevas composiciones. Precisamente con esto continúa trabajando en un nuevo proyecto, en homenaje a Ignacio del Rio, con una composición de gallos de hierro que acompañarán a otros 15 o 20 cuadros de este animal, para configurar una colección en el que el gallo será el verdadero y único protagonista.En su talles no solo trabaja el, también lo hacen alumnos de Escuela de Artes y personas que quieren aprender a manipular diversos materiales y que aprenden las técnicas y secretos de Cristino.

La innovación y la búsqueda de nuevos materiales y técnicas es el secreto para reinventarse y diferenciarse del resto de los artistas. Un secreto que Cristino, no se llevará a la tumba.