Guerra sucia en Policía Local, con filtraciones y falsedades

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Mientras la concejal responsable de Policía Local, Blanca Carpintero, juega a los disfraces posando con Daniel de la Rosa, sus trabajadores siguen desmadrados y haciendo lo que les da la gana. La última, una más, la filtración de datos de carácter reservado al periódico del expresidiario Míchel Méndez Pozo.

El pasado sábado, los agentes número 2273, 2203, 2277, 7123 se personaron en La Flora, ante el pub Carpanta y Compañía asegurando que habían recibido alguna llamada. En principio los agentes debían actuar con la misma diligencia con la que actúan en cualquier otra salida. Pero es evidente que en esta ciudad, depende de quien seas, las normas están para saltárselas, con el agravante de que quien lo hace lleva uniforme y pistola .

Así, tras finalizar su trabajo con una más que dudosa legalidad en la actuación y desatendiendo otras cuestiones en claro abuso de autoridad, los agentes anteriormente citados debieron escribir algún tipo de atestado que, por algún extraño capricho del destino, acabó en manos de un redactor de Diario de Burgos. O tal vez los agentes confundieran la sede de la Policía Local con la de Promecal, pues en ocasiones es difícil distinguir el Ayuntamiento de cualquier sede donde Méndez Pozo tenga una mesa.

El caso es que, tal y como ocurrió hace unas semanas con la quema de documentos, alguien dentro del Ayuntamiento decidió que la ley de protección de datos solo sirve cuando le interesa a alguien y cuando no, se filtra sin rubor porque ¿qué más da?

Por si fuera poco, el funcionario, seguramente con uniforme azulado, que filtró el parte aprovechó para colar unos cuantos datos falsos que, según ha podido saber esta casa, tendrán su recorrido en otro ámbito. Es lo que tienen los datos protegidos, que solo tiene acceso a ellos quien los filtra y si, de paso, se inventa un final mejor ¿quién podría dudarlo?