Gallego abandona la presidencia del Real Burgos: «si el problema soy yo, tiene fácil arreglo»

Juan Antonio Gallego Presidente del Real Burgos

Cansado y decepcionado. Así se ha mostrado, este jueves, el presidente del Real Burgos C.F. SAD, Juan Antonio Gallego, tras 27 años al frente del equipo de fútbol del Ayuntamiento de Burgos y, por extensión, de toda la ciudad.

Y es que, tras los acontecimientos de los últimos años, en los que el propio Ayuntamiento ha dado la espalda a su propio equipo, Gallego ha realizado una reflexión de esas que no es fácil de interiorizar. Cuando tomo los mandos de la entidad rojipardilla lo hizo, además de como aficionado, convencido de la pasión y la entrega que la ciudad, con carácter general, y el Ayuntamiento de manera más particular, tenía por un proyecto como el del Real Burgos.

Tras los años el parón, Gallego admitía estar convencido de que el retorno a los terrenos de juego resucitaría esa pasión que muchos de sus accionistas y otros tantos que nunca lo fueron, evidenciaron en otro momento. Pero la cosa no fue así. No lo fue en Provincial, ni en Regional, ni tan si quiera en Tercera, donde además de no contar con ese apoyo, ha tenido que lidiar contra las zancadillas del Ayuntamiento de Burgos, con Javier Lacalle en los últimos años de su mandato y con el camaleónico Daniel de la Rosa en la actualidad.

Aún así, el todavía presidente de la entidad rojipardilla prefiere asumir toda la responsabilidad, centrada precisamente en no haber sabido detectar que aquella pasión que se sintió por el que, hoy por hoy, es el único equipo de la ciudad que ha militado en Primera División y que sigue vivo, se apagó hace tiempo.

No abandona la presidencia por culpa de nadie más por haber caído en la cuenta de que todo el esfuerzo, el tiempo y el dinero puestos en el proyecto en una situación de semi soledad, no solo no conducen a nada, sino que incluso algunos lo utilizan con animadversión. «La soledad es absoluta» ha llegado a explicar el responsable del equipo.

Así, Gallego agradece a la gente que ha estado al lado del proyecto desde el día uno de su regreso a los terrenos de juego, aportando lo poco que cada cual tenía, para echar una mano y confía en que su marcha no suponga la liquidación de la Sociedad Anónima Deportiva.