Esto es lo que NO ha hecho la Junta de Castilla y León para paliar la situación del COVID

Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León
Alfonso Fernández Mañueco, presidente de la Junta de Castilla y León

A nadie se le escapa, a estas alturas, que la lucha contra la pandemia debiera tener dos frentes diferentes. En un lado está el ciudadano, el eslabón débil. El ciudadano tiene la responsabilidad de cuidar sus contactos sociales, de llevar mascarilla allí donde, además o aparte de ser obligatorio, sea esencial. Debe vigilar su higiene de manos al mismo tiempo que respetar las distancias en no pocos lugares.

A mayores, al ciudadano se le ha exigido un esfuerzo imposible: aguantar la respiración hasta que todo pase, o lo que es lo mismo, en términos más económicos, ganar menos dinero o nada hasta que todo se arregle.

Pero ¿qué ha hecho la administración pública? Pactos, acuerdos, ayudas que nunca llegan…

Y ¿Qué es lo que no ha hecho la Junta de Castilla y León?

  • Poner en marcha el Divino Valles como hospital COVID. Habilitar entre 200 y 300 camas exclusivas para pacientes con coronavirus, despejando el HUBU. De la misma forma, elevar a cerca de un centenar las UCIs para COVID y ubicarlas en este centro hospitalario.
  • Centralizar los rastreos. El Divino Valles podría haber actuado como centro COVID, para realizar las tareas de rastreo así como las diferentes pruebas PCR que se están aplicando. Esto hubiera aliviado la presión sobre los centros de atención primaria, permitiendo a los ciudadanos recuperar una atención presencial fundamental.

    Ambas medidas requieren de una fuerte inyección de dinero, pero la administración pública lo tiene, aunque para ello debería haber paralizado otras consejerías (tal y como la Junta pide que se paralicen ciertos sectores).
  • Test de antígenos al alcance de todos. Desde hace casi 2 meses, la Junta de Castilla y León tiene una propuesta, basada en estos test, para que exista una movilidad segura en las ciudades en la tarde/noche, que podría haber resuelto una parte del problema. ¿Qué ha hecho? Ni responderla.

    A mayores, se puede exigir a los ciudadanos una muestra negativa de este tipo de test, fáciles de administrar en las farmacias, para acceder a bares, restaurantes, colegios, centros comercias u hospitales. Bastaría con marcar una horquilla de tiempo de prevalencia del resultado que eliminaría, con mucho, la incertidumbre actual.

    Esta medida también requiere la compra masiva de estos test, pero insistimos, si la prioridad es esta, sobra el presupuesto en otras áreas de la administración.
  • Certidumbre. La Junta de Castilla y León ha sido incapaz de aportar certidumbre y tranquilidad en la situación actual. Los mensajes y la comunicación de los responsables políticos ha sido siempre alarmista, pesimista y con intención de asustar a la población, provocando dos reacciones contrapuestas. Por un lado, ansiedad, nerviosismo y miedo. Por otro, despreocupación total ante los mensajes contradictorios.

    Y es que, con independencia del escenario de pandemia en el que nos encontremos, la Junta no ha sido capaz de explicar qué pasará en cada escenario, porque, sencillamente, cada semana tienen una idea nueva.

    Por si fuera poco, muchas áreas de la administración pública, incluida la propia sanidad, niegan la atención al ciudadano incluso por vía telefónica. Lograr contactar con algunos servicios a la primera o a la tercera es, en muchos casos, una auténtica misión imposible, con lo que la sensación de abandono se incrementa.
  • Aliviar la presión ciudadana. En colaboración con otras administraciones públicas, la Junta debiera hacerse cargo de la imposible situación de miles de familias, ciudadanos y empresas tras el durísimo confinamiento vivido en España. Lejos de ampliar plazos de pagos y agilizar el dinero pendiente por servicios prestados, ayudas o subvenciones, la administración pública ha presionado a los ciudadanos para que abonen sus impuestos o tasas pendientes al tiempo que se han hecho los suecos a la hora de pagar. Es más, la Junta permite a determinadas empresas acelerar el cobro de cantidades pendientes (es decir, acelerar un poco el retraso), mediante una pequeña comisión.

  • Mejorar las comunicaciones. Toda vez que la distancia social se ha demostrado como eficiente en frenar los contagios por una cuestión lógica, la administración podría haber pisado el acelerador en la implantación de comunicación telemática en las diferentes provincias de la región. La velocidad de avance en este campo, de marzo a octubre ha sido el mismo que sin pandemia.

    Muchos municipios de nuestra provincia siguen reclamando, entre otras, la fibra óptica, que permita el teletrabajo o la enseñanza telemática. Sin embargo, de esto nada de nada se ha hecho.

    Y aunque se han alcanzado acuerdos con entidades públicas y privadas para entregar tarjetas SIM, tablets u ordenadores a las personas con menos recursos, estas ayudas se han demostrado significativamente insuficientes.
  • Nuevo protocolo en las residencias. Es aquí donde el COVID ha golpeado con fuerza y no solo en lo que a fallecimientos se refiere. Muchísimos de nuestros mayores, que gozaban de plena autonomía y movilidad en las residencias, se han visto abocados a confinamientos en habitaciones minúsculas.

    ¿Se ha mejorado algo? No. La Junta ha encargado un informe para preguntarse qué ha ocurrido, cuyas conclusiones han llegado con la segunda ola ya en marcha y es ahora cuando van a empezar a reunirse para ver qué se hace.
  • Seguridad en la educación. Mientras la Junta, en comandita con el Estado y el Ayuntamiento, exigen a las empresas señalización, mamparas, geles hidroalcohólicos, distancias y otras tantas medidas similares, la Consejería de Educación estuvo de brazos cruzados medio año para empezar a improvisar una vuelta al cole caótica y descontrolada.

    Muchos centros no cumplen ni con el requisito de las distancias de seguridad y apenas existen datos de algún centro en el que se haya instalado un flujo de aire que permita dar clases sin tener las ventanas abiertas.

Así pues, la Junta de Castilla y León no se ha molestado en duplicar el sistema sanitario, ni en extender test que permitirían un control más amplio de los negativos, ni en vigilar las medidas en sus centros, ni en ayudar a los ciudadanos, ni tan si quiera en proteger a los más vulnerables. Lo único que han sabido hacer es restringir y recortar los derechos de los ciudadanos, la tiempo que nos han culpado de todo lo que pasa.

loading...