El yacimiento de Prado Vargas aporta 600 nuevos restos de hace 46.000 años

Los nuevos fósiles y herramientas permitirán comprender la complejidad tecnológica y de estructuración del espacio doméstico de los neandertales

Vista general de la excavación en el “sector hornacina”
Vista general de la excavación en el “sector hornacina”

La Cueva de Prado Vargas, enclavada en la burgalesa localidad de Cornejo (Merindad de Sotoscueva) ha permitido, en la campaña de este año, la recuperación de 600 restos de 46.000 años de antigüedad.

En esta ocasión los trabajos se han centrado en una zona de la cueva no intervenida previamente denominada “sector hornacina”. En total se han excavado 22 metros cuadrados nuevos pertenecientes al nivel 4. Este nivel tiene una cronología de 46.000 años y durante esta campaña se han recuperado más de 600 restos, entre los que destacan varias mandíbulas de ciervo, otra de zorro, lobo así como un incisivo de oso de las cavernas.

En relación a las herramientas en piedra, se han documentado varios núcleos de cuarcita y de sílex, así como láminas. Una de las piezas más características ha sido una punta de sílex de tipo “levallois”. La producción de este tipo de puntas por parte de los neandertales, definen la complejidad tecnológica que alcanzaron estos grupos humanos, los cuales estuvieron ocupando la Península Ibérica desde hace 180.000 hasta los 27.000 años. También se han localizado numerosos carbones y restos de materiales quemados, que evidencia el control del fuego por parte de estas poblaciones.

La excavación actual de la Cueva de Prado Vargas, se retomó en el año 2016 y desde entonces ha continuado de forma sistemática verano tras verano. La potencialidad y riqueza del yacimiento, ha motivado que por primera vez, se decidiera llevar a cabo una campaña de excavación durante las vacaciones de Semana Santa. La intervención arqueológica en este yacimiento, ha abierto la temporada de excavaciones arqueológicas, en el norte de nuestro país.

Los resultados obtenidos en esta campaña de excavación, se sumarán a los más de 8.000 recuperados en las campañas anteriores y que sirven para reafirmar la singularidad de este yacimiento, para comprender el modo de vida de los últimos neandertales del norte peninsular.

El equipo codirigido por Marta Navazo, profesora Titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos (UBU), Rodrigo Alonso, responsable de Didáctica y Dinamización del Museo de la Evolución Humana (MEH) y profesor Asociado de Prehistoria en la UBU, y Alfonso Benito investigador del Centro Nacional en Evolución Humana (CENIEH), estuvo formado por 6 estudiantes predoctorales de la UBU.