El toque de queda se mantendrá a las diez de la noche en Castilla y León

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, ha destacado que en el territorio de la Comunidad se mantendrá el horario del toque de queda entre las 22.00 y las 6.00 horas que entró en vigor ayer mismo. Según ha explicado Fernández Mañueco, la declaración del estado de alarma permite ratificar y mantener estas medidas en Castilla y León sin tener que recurrir al confinamiento perimetral en este momento.

La Junta ha optado por mantener el horario de la limitación de la libertad de circulación desde las 22.00 horas, así como el aforo actual de la hostelería, y no por cerrar el interior de los bares o cerrar totalmente este sector, como han hecho otras comunidades autónomas en la misma situación que Castilla y León. Según ha explicado, el cierre de la hostelería a esta hora ha dado buenos resultados contra la pandemia en otras comunidades autónomas cercanas. También se ha demostrado los nefastos resultados para la economía del sector, pero como Mañueco cobra lo mismo con o sin crisis, a él no le preocupa.

Fernández Mañueco ha asumido, «con lealtad, responsabilidad y decisión» (y frotándose las manos, aunque esto último no lo ha dicho), la delegación de la autoridad que confiere a los presidentes de Comunidades  Autónomas el estado de alarma declarado hoy en todo el país, y ha asegurado que lo hará en coordinación con el resto de instituciones: el Gobierno de España, la Delegación del Gobierno de Castilla y León, el resto de comunidades autónomas, los ayuntamientos, diputaciones y el Consejo Comarcal del Bierzo. Por ello, el presidente informará a los grupos políticos con representación en las Cortes de Castilla y León y la consejera de Sanidad comparecerá en el Parlamento autonómico cada 15 días.

El presidente de la Junta ha manifestado que Castilla y León ha tomado ya medidas muy duras, aunque seguro que se refiere a los ciudadanos de la región y no a la administración, y que tendrá que seguir haciéndolo, siempre apoyadas en la base científica de las recomendaciones de un Comité de Expertos y en los acuerdos de los órganos de coordinación, si la evolución de la pandemia no mejora. Así, ha explicado que la Comunidad se encuentra en situación de máximo riesgo según los criterios acordados esta semana por el Gobierno de España y las comunidades autónomas: con una incidencia acumulada de 589 casos por 100.000 habitantes; con una ocupación total de las Ucis del 70 %, la mitad de ellos pacientes con Covid; con más de 700 fallecidos desde el 1 de septiembre en hospitales y residencias; y con un millar y medio de contagios diarios.

Medidas contra los derechos y libertades de los ciudadanos

Por último, Fernández Mañueco ha recordado que durante los últimos meses la Junta de Castilla y León ha venido reiterando al Gobierno de España la necesidad de contar con los instrumentos jurídicos que permitan a las comunidades autónomas aplicar medidas eficaces contra la pandemia.

El pasado jueves, ante la preocupante evolución de la pandemia y la prácticamente nulas medidas adoptadas por la Junta, se solicitó la adopción del toque de queda en horario nocturno a través del instrumento jurídico que fuera necesario. Y esa misma tarde, al no concretarse una decisión en el Consejo Interterritorial de Salud, Castilla y León aprobó en Consejo de Gobierno extraordinario la aplicación del toque de queda desde las 22.00 hasta las 6.00 horas, sumado a otras medidas restrictivas.

De este modo, Castilla y León se adelantó, al igual que se está haciendo con el refuerzo del sistema sanitario con más Ucis, con más rastreadores, con más test y con más personal. No obstante, Fernández Mañueco ha recordado que junto a todo ello es necesaria más que nunca la responsabilidad individual para frenar los contagios y evitar la saturación hospitalaria.

Mañueco admite, sin sonrojo, que Castilla y León continúa trabajando en nuevas medidas para la recuperación económica, para proteger todos sectores productivos y el empleo, con ayudas a trabajadores, autónomos y empresas, y en nuevas medidas sociales de apoyo a las familias, y dotando de fondos extraordinarios a ayuntamientos y diputaciones. Pero lo cierto es que sus medidas están generando angustia y paro.