El técnico responsable de juventud decidió «renunciar» a entradas por valor de 30.000€ a las que tenían derecho los burgaleses

Exteriores Anden 56 (Octubre 2021)

La concejalía de juventud del Ayuntamiento de Burgos se ha gobernado, de espaldas a los políticos, al menos en todo lo concerniente al Centro de Creación Musical.

Hace un par de semanas, el concejal de juventud, Fernando Martínez-Acitores descubrió, en su visita a Canal 54, que el contrato del Centro de Creación Musical reserva «un mínimo de 10 invitaciones gratuitas para el Ayuntamiento de Burgos, de cada evento que organice». Entradas que deben ir destinadas «a promocionar las políticas de Juventud y/o de la Gerencia de Servicios Sociales». Lo curioso es que ningún técnico del área le comentó al concejal este hecho.

Martínez-Acitores indagó a pregunta de esta casa y nos traslado que dichas invitaciones se entregan al Ayuntamiento cuando éste las pide y que, desde julio de 2021, fecha de firma del contrato, a penas se ha pedido alguna.

Pues bien, teniendo en cuenta que el concejal no sabía nada al respecto, es el funcionario responsable de Juventud quien, primero debería haberlo puesto en conocimiento del edil y, segundo, es quien decide qué se pide y qué no de forma arbitraria.

Canal 54 ha realizado una recopilación de los eventos celebrados en el Centro de Creación Musical desde ese mes de julio de 2021 hasta la fecha. Cabe señalar que no hemos podido encontrar todos los que se han organizado, pero si la mayoría, 169 en concreto. Hemos comprobado el precio de las entradas, tomando como referencia las más baratas en aquellos eventos en los que había una horquilla de precios y hemos hecho números.

Sumando el mínimo de 10 entradas por evento que reserva el contrato, en esos 169 eventos recopilados, el Ayuntamiento de Burgos ha dejado de percibir entradas por valor de 29.710 euros. Unas entradas que podrían haberse destinado a Juventud o a Servicios Sociales, es decir, promociones municipales, sorteos para visitantes a nuestra ciudad, familias en riesgo de exclusión social o desfavorecidas o cuantas iniciativas encontrase el Ayuntamiento adecuadas para su uso. En definitiva, se ha hurtado el derecho a los ciudadanos de percibir dichas entradas, y todo, de forma arbitraria y a espaldas de quienes gobiernan el Ayuntamiento.

El edil de juventud asegura que el grueso de estas no se han pedido según le han trasmitido los propios funcionarios. Al no existir ningún registro y el Ayuntamiento hacer dejación de funciones a la hora de exigir las entradas, no hay forma exacta de saber si eso es así o no, así que no queda otra que creer la versión municipal.

La cuestión aquí radica en quién es el técnico responsable de juventud, o los políticos si así hubiera sido el caso, para elegir desechar esos casi 30.000 euros de todos los ciudadanos que, al final, o no se consumen o se utilizan para beneficio particular del actual concesionario. Tal vez, el Ayuntamiento de Burgos debería exigir a la persona que ha tomado la decisión de no solicitar las entradas, la devolución de un importe similar que compensase la situación.

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