El silencio de Rodríguez-Vigil o como decir sin andar diciendo

El concejal de licencias, Julio Rodríguez-Vigil, del Grupo Municipal de Ciudadanos ha tirado la piedra y escondido la mano este viernes, al denunciar falta de libertad para poder llevar a cabo su trabajo en el área que dirige.

Falta de libertad y de recursos. Sin embargo, sobre los recursos ha sido mucho más explícito a la hora de pedir un adjunto a la jefatura de dirección y un técnico jurídico. El silencio ha llegado cuando Canal 54 ha preguntado por la insistente expresión de falta de libertad a la que hacía referencia el concejal.

¿Le marca el PSOE la hoja de ruta de las prioridades? Hemos querido saber, para concretar dónde están los grilletes de dicha falta de libertad. Sin embargo, el edil ha declinado responder a la pregunta.

Esta ha sido la única pregunta que el concejal no ha querido responder a lo largo de toda la rueda de prensa. Y eso que ha llegado a responder sobre la posibilidad de dimitir. Pero la pregunta de Canal 54 parece haber tocado la fibra de un edil que daba la sensación de no tener pelos en la lengua hasta ese momento.

No responder a una pregunta tan directa es responder con un sí. El silencio al que se ha acogido Rodríguez-Vigil evidencia un clima que no es tan maravilloso como venden, cada jueves, Nuria Barrio y Vicente Marañón y que parece alejado de la unión escenificada el pasado 15 de junio por el vicealcalde y Daniel de la Rosa.

La semana pasada, la mordaza parecía estar puesta en el edil de ciudadanos y presidente de Aguas, Miguel Balbás, que también a una pregunta de esta casa, en aquella ocasión sobre si él pensaba que había que retransmitir la comisión de investigación, el edil dijo que debía consultarlo antes con el alcalde y el vicealcalde.

A esto, no se puede dejar de lado el capote o apoyo velado que la concejal Carolina Blasco le lanzó este miércoles a Rosa Niño, también de Ciudadanos y que hoy ha encontrado el agradecimiento del concejal de licencias.

Algo parece estar ocurriéndoles a los concejales de Ciudadanos, encorsetados en sus quehaceres, con miedo a opinar y hasta a responder preguntas que se contestan con un sí o un no. Cuando el río suena…