El show de los alcaldes de Burgos y la vergüenza ajena

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Que la política es cuestión de teatro no hace falta ni decirlo. Pero, si quedase alguna duda, los alcaldes de Burgos no han perdido la ocasión de retratarse en ambientes alejados del despacho de alcaldía.

Inició el periplo farandulero el exalcalde Juan Carlos Aparicio metido a monologuista. Dos mayorías absolutas y nada de diálogo facultaron al nuevo cómico a hacer chistes hablando solo. El coste para la ciudad fue colocar de pregonera a Luisa Martín (la Juani de Médico de Familia), a la que conoció en el programa de La Sexta, el Show de Flo.

Le siguió su segundo, Javier Lacalle. En esta ocasión el humor vino más por la situación en sí que por otra cosa. Así, las cámaras de Canal Cocina nos brindaron al alcalde haciendo un huevo frito y los numerosos chistes que la escena fue capaz de provocar.

Todo ello con sus admiradores y sus detractores, que no entendían qué pintaba un alcalde haciendo estas cosas. Pero mal que bien supieron encontrar la excusa perfecta: promocionar Burgos. Sirva el ridículo de nuestro primer edil como una mínima inversión de promoción de ciudad. Cabría preguntarse cuánta gente va a Cantabria por ver a Miguel Ángel Revilla en el Hormiguero, por ejemplo.

Pero el último en sumarse a esta moda ha sido el propio Daniel de la Rosa, y no por promoción de ciudad sino por la promoción propia. Tras cobrar 1 euro a los niños por entregar las cartas a los Emisarios Reales, De la Rosa ha intentado endulzar la situación fingiendo una llamada telefónica, a años luz del mítico Gila, en la que habla con un rey mago que, vaya usted a saber porqué, ha dejado su corona en Burgos.

Y esto es la política. Interpretación, actuación y una gran dosis de vergüenza ajena en los ojos del espectador.