El PP pregunta al gobierno local qué ocurrirá con los fondos europeos de recuperación

La portavoz del Grupo Municipal Popular del Ayuntamiento de Burgos, Carolina Blasco, ha advertido de la posibilidad de que la ciudad pierda las posibilidades de incorporar proyectos transformadores si el bipartito no trabaja en la generación de estos planes que impulsen la economía y el desarrollo social de Burgos aprovechando la oportunidad que brindan los fondos europeos para la recuperación.

Blasco ha recordado que se trata de unos fondos excepcionales, que se vislumbran como una oportunidad única para abordar proyectos en el término municipal, y ha lamentado que mientras otras capitales cercanas ya están debatiendo sobre qué incluir en la convocatoria, el equipo de Gobierno se refugie en el silencio ante esta cuestión.

Así, mientras en Valladolid se debate sobre la posibilidad de incluir en los fondos el soterramiento del ferrocarril, el Ayuntamiento de Salamanca presentó en abril hasta 27 propuestas, entre las que sobresalen proyectos de rehabilitación de edificios públicos o iniciativas dirigidas al impulso de la movilidad sostenible.

El Ayuntamiento de León también ha hecho los deberes y ya en mayo avanzó proyectos como la construcción de una red de calor, la rehabilitación de viviendas o corredores de movilidad activa y el Consistorio de Zamora hizo lo propio en abril con propuestas de mejora de infraestructuras y recursos sociales.

Ante esta circunstancia, la edil popular ha pedido al alcalde, Daniel de la Rosa, que presente sus propuestas para transformar la ciudad a través de los fondos provenientes de Europa y le ha dejado claro que este dinero no puede destinarse a proyectos o actuaciones ya comprometidas. No se trata de un Plan E sino de la posibilidad de hacer de Burgos un proyecto único.

Y es que Carolina Blasco teme que De la Rosa deje pasar esta oportunidad extraordinaria de financiación para abordar con los fondos algunas actuaciones anunciadas y no ejecutadas por su “falta de planificación y previsión”.

Una situación, ha dicho, que de seguir así sitúa a la capital burgalesa en una segunda línea en la mejora de la competitividad, privando a los burgaleses de nuevas oportunidades de desarrollo, en un momento en el que se antojan más que nunca necesarias.