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El Obispillo visita al Arzobispo

La tradición fue rescatada por María Ángeles Sáiz en lo años noventa del pasado siglo

Foto: Archidiócesis Burgos Obispillo 2020
Foto: Archidiócesis Burgos Obispillo 2020

Coincidiendo con el Día de los Santos Inocentes, la tradición del Obispillo, rescatada por María Ángeles Sáiz en los años noventa del pasado siglo, ha vuelto a celebrarse.

El Obispillo, Rodrigo Rojo Palacín, ha visitado al Arzobispo de Burgos, Mario Iceta. Ataviado con capa pluvial, mitra, báculo, guantes, pectoral y anillo, el Obispillo ha sido recibido en la mañana de este lunes en audiencia por el Arzobispo de Burgos, en su calidad de Obispillo 2020.

Como cada 28 de diciembre, la escolanía de los Pueri Cantores ha vivido su tradicional fiesta, dando bienvenida a los nuevos miembros de la agrupación, que han agasajado al Arzobispo con uno de sus cantos litúrgicos.

El Obispillo ha pedido al Arzobispo que interceda «ante el portal de Belén» para que «todos los niños podamos seguir disfrutando del amor, protección y educación de nuestros mayores y con el esfuerzo de todos, creyentes o no creyentes, conseguir que no haya niño en el mundo que sufra las injusticias a las que, por desgracia, muchos se ven sometidos». Rojo ha señalado que los niños son «el futuro de la Iglesia, del Pueblo de Dios y la humanidad entera» y que en ellos «está la solución a los problemas del mundo». Aunque ha advertido a los mayores: «No podemos caminar solos, necesitamos de los adultos, coherentes y entregados, atentos a nuestras necesidades y dispuestos a escucharnos», ha sentenciado.

El Obispillo también ha querido tener unas palabras de recuerdo para todas las personas que, en este año de pandemia, han perdido algún ser querido o se han quedado sin trabajo. «Le pido que todos recemos por esas personas y por que esto se acabe muy pronto para poder hacer lo que hacíamos antes. Nunca olvidaremos lo que hemos pasado, pero tenemos que mirar hacia el futuro», ha afirmado con optimismo. En su visita al Alcalde le pedirá que lleve a cabo las obras de construcción prometidas de una rotonda en La Ventilla, «que está un poco abandonada».

La pandemia ha obligado a suspender el tradicional paseo a caballo por el Espolón.

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