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El Obispillo se incorpora a la Casa de los Gigantillos

Obispillo y Mariángeles

El pasado lunes 19 de enero se ha incorporado a la Casa de los Gigantillos la figura del Obispillo, personaje arraigado de la tradición burgalesa. La incorporación ha sido posible gracias a la aportación de la vestimenta de la figura, que ha hecho Mª Ángeles Saiz .

El Obispillo es una antigua tradición que se remonta a la Edad Media, y consiste en la investidura de uno de los niños de la escolanía o coro de niños de la catedral como máxima autoridad, tomando hábitos episcopales y recorriendo las calles de la ciudad montado en una mula y repartiendo bendiciones. El obispillo es elegido el 6 de diciembre, fiesta de San Nicolás de Bari, y recorre las calles de la ciudad el Día de los Santos Inocentes (28 de diciembre) para rememorar anualmente la tradición.

En los archivos de la Catedral de Burgos hay documentación que ratifica que ya en el siglo XV existían los «Mozos de Coro» .El periodista burgalés Juan Albarellos sitúa en 1454 la celebración de la fiesta del Obispillo, que era elegido entre los niños de coro de la catedral.

A principios del siglo XX se tiene constancia de la existencia de los niños de coro y a partir de 1950, al ser nombrado Maestro de Capilla el navarro D. Luis Belzunegui, se crea la Escolanía para atender a la liturgia de la Catedral. En los 15 años que está al frente de la misma, se recuperan las tradiciones antiguas del Obispillo y el baile de los Seises ante el Santísimo durante la procesión del Corpus. La Escolanía desaparece en 1965 y con ella el Obispillo.

En 1987 la Asociación de Danzas Mª Ángeles Sáiz, dentro de su labor de recuperación de las tradiciones burgalesas, comienza de nuevo a realizar la fiesta del Obispillo con los miembros de su entidad folclórica.

En 1996, se vuelve a crear la escolanía de la catedral de Burgos tomando el nombre de Pueris Cantores y, tras su creación, vuelven a elegir a su Obispillo que convive durante varios años con el del grupo de danzas hasta que éste último deja de salir considerando que se ha recuperado definitivamente una tradición burgalesa que se había perdido y que ha vuelto a relanzarse por sus propios protagonistas: los niños de coro.

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